gallery/17f989b2f65a87bb5ee4a69aa66fbd55_111x104

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                             

Pesquisa personalizada Google

Buscador para este Website Leituras do Século XX - Tecle aqui

                                                                                                              

 

 

CONTATO: Nome, e-mail, mensagem no formulário que retornaremos.

 

 

 

 

 

 

 

Contribución para el enseño interdisciplinar de los derechos humanos.

 

 

 

 

Artigos de Sociologia e Direitos Humanos

Sumário

 

Diferencia y complementariedad entre el punto de vista sociológico y Los estudios jurídicos en el enseño de los derechos humanos. (versión ampliada)

 

Direitos humanos, Participação e Tecnologias (TICs)

 

El Carácter Social Histórico de Los Derechos Humanos

 

Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Jacob J. Lumier

 

 

Sumário

Los obstáculos reales. 4

Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico.. 4

El aspecto de la diplomacia. 6

Tema global 6

Consciencia da la libertad.. 8

Las sociedades democráticas. 9

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas   9

El problema de los valores. 10

La Experiencia Moral en la libertad efectiva. 11

La elevación libertadora. 12

El problema de la libertad intelectual 14

El psicologismo individualista es equivocado.. 16

El punto de vista crítico sociológico.. 17

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado.  17

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios.. 18

Tercero obstáculo: la representación ideológica.. 18

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado   18

Conclusión.. 20

Notas. 21

 

 

 

Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras.

                                                                                                                                                                    

 

Como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que, con su especificidad, fomentan igualmente las protecciones, en ese caso protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

En ese marco, se valoriza la conocida propagación de reformas constitucionales que, en los años noventa, aconteció en una larga centena de países, con incorporaciones de los derechos humanos. Admite que eso ha sido un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo la innegable tendencia para la universalización de eses derechos.

En esas incorporaciones constitucionales admiten tratarse de una expansión crítica que hubo creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.

Ciertamente, ese hecho de propagación de las reformas significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces delante de la globalización.

 

Los obstáculos reales

Sin embargo, desde el punto de vista crítico sociológico, en lugar de centrar la reflexión sobre los temas ideológicos, tales como el papel del Estado nacional o la participación en los partidos políticos, por ejemplo, hay que notar los temas colectivos reales, incluso las relaciones con otros, con los grupos, las clases, las sociedades globales.

No debe olvidar que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros.

Eses temas colectivos reales deben ser puestos en relieve, ya que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guerras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Además, los temas colectivos reales acentúan la referencia de los elementos de la sociedad democrática, la cual emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos y ciudadanía.

Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico

Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente que los mismos sean inseridos en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado mediante las protecciones jurídicas y la actuación de los tribunales.

En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún acontece.

Los estudios jurídicos reconocen que la sociedad de los derechos humanos debe ser una sociedad inclusiva, pero en su metodología no ponen en obra la mirada inclusiva, no avanzan más allá del plano ético normativo que les es característico.

Para los juristas, el mundo de los derechos humanos es el de las inúmeras colisiones de derechos, puesto que no bastaría anunciar un derecho para que el deber de protección actúe. Es decir, validan solamente los derechos que están positivados en los tribunales, como es de su competencia, pero de esa forma desprecian la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

El cuadro de referencia de los estudios jurídicos es puesto con la afirmación de la convivencia de derechos, la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros.

En esa constatación, no se trata de un hecho social en el sentido empírico del termo, puesto que la convivencia de derechos es un resultado y no un dato básico, acontece únicamente bajo condición.

Es la colocación en perspectiva de la actividad de ponderación, característica de los tribunales, que es tenida por indispensable para que sea posible la dicha convivencia de derechos. Un hecho normativo, ideal a ser protegido por los tribunales.

Tal es el sentido de los estudios jurídicos: encuadrar los derechos humanos en el ideal a ser protegido por los tribunales, como es la convivencia de derechos.

 

El aspecto de la diplomacia

 

La cosa de los estudios jurídicos llega a un patamar diferenciado cuando se toma en cuenta la diplomacia de los derechos humanos. El esquema de análisis e interpretación es semejante, pero la escala mucho amplia introduce modificaciones en referencia de la actividad de ponderación. Es que surge el problema de los derechos humanos como tema global, por lo que es favorecida la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

 

Tema global

 

Por fuerza del alto nivel de su elaboración, frecuentemente representan la diplomacia de los derechos humanos con un protagonismo ético jurídico, difundido, especialmente, en los canales oficiales de la comunidad internacional, como las respectivas fundaciones, institutos, consejos y fórums, por ejemplo.

Toman por supuesto que el enfoque ético de la diplomacia, basado en su actuación efectiva en los mecanismos del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, debería tornar refractario a las manifestaciones de resistencia contra los surtos ideológicos anti-históricos, y que la virtud de ese autocontrol restringiría el impulso para la intervención pública del diplomate contra las provocaciones en períodos electorales.

Sin embargo, deben considerar la reconocida constatación de que la diplomacia adquirió repercusión al elaborar los derechos humanos como tema global, resumido en la proposición de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes no plano mundial, conquista tenida como fruto da histórica Conferencia de Viena (1993). La diplomacia seria orientada por esa busca de garantía efectiva, como articulación de las elites dirigentes de los Estados miembros, su compromiso histórico, pautado en la elaboración de los valores indispensables al derecho internacional de los derechos humanos.

La Declaración de los Derechos Humanos (The Universal Declaration of Human Rights-UDHR, 1948) ha significado una contestación jurídica delante el hecho de que el derecho de todo el ser humano a la hospitalidad universal muestra-se negado en la práctica pela existencia de refugiados, apátridas, dislocados, campos de concentración y por el genocidio. En la secuencia, el derecho a tener derecho hice valer la necesidad de una tutela universal, homologadora del punto de vista de la humanidad (Hannah Arendt). De acuerdo con los estudiosos, la delimitación de la razón de estado, de esa forma puesta en perspectiva, estaría, por tanto, en el horizonte de la diplomacia de los derechos humanos.

 

Consciencia da la libertad

 

El cuadro social de la acción diplomática activada con la referida Declaración (UDHR) anticipó, en la realidad, el adviento del respectivo tema global – o de él es correlato. Recuerda que la UDHR 1948 resultó de la percepción política de que las atrocidades del totalitarismo significaran una ruptura inédita con la tradicional orientación ética ara un bueno gobierno. Mejor: por se tratar de una ruptura inédita con toda la ética, la sola percepción política comienza a ser ultrapasada; limitada que es la misma al conocimiento de los obstáculos a la realización del ideal de la sociedad.

De ese punto de vista realista, la UDHR 1948 revela-se el marco más elevado de la manifestación de consciencia de la libertad: una acción concertada conduciendo a la integración, como el cambio estructural que trae consigo, incluso, la tomada de consciencia social de la diplomacia de los derechos humanos, su busca del cuadro social para revitalizar la elaboración de los valores, a la luz de la mencionada constatación de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes en el plano mundial. En ese sentido, el movimiento de los derechos humanos es un fenómeno social global, el cuadro que suscita y hace mover la respectiva acción diplomática.

 

Las sociedades democráticas

 

Antes de que cualquier premisa de pensamiento ideológico y del Estado, es indispensable tener el foco en la complejidad de la experiencia humana, para abrazar la causa de los derechos humanos expresados en los tres actos fundamentales de las Naciones Unidas siguientes : (1) - Declaración Universal de los Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, adoptada en 1948; (2) - Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos /  International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966; 3 - Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales / International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights- ICESCR, también 1966.

 

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas

 

La crítica exagerada de que los DDHH perpetúan el individualismo o la moral individualista deja a un lado las diferencias específicas y trata de proyectar una identificación errónea de los DDHH con la ideología neoliberal. Entretanto, tal diferencia existe, y se la puede resumir en la siguiente observación: el hecho de que las personas tengan interés propio cuando participan en las relaciones sociales no significa la busca del lucro, no significa que están allá para ganar más dinero. Ese interés expresa su aspiración al bien estar y puede ser el deseo de realizar obras, participar y ampliar sus conocimientos y experiencias.

La moralidad individualista no es un mal en sí mismo. Tampoco el hecho de que los DDHH fortalecen al individuo como foco de aspiraciones a los valores no significa una imposición del individualismo como pilar de algún proyecto de hegemonía cultural, algún existencialismo, socialismo no colectivista, y mucho menos para el neoliberalismo. Aunque pueden allí descubrir orientaciones filosóficas, no hay ninguna doctrina de antemano que encuadre estratégicamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos en un proyecto de hegemonía. Sólo existe el compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas en promover, asegurar, reparar los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas, siguiente: “La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción [xi].

 

El problema de los valores

(En una lectura sociológica)

 

Sin embargo, resta el hecho de que, al fortalecer el individuo como aspiración a los valores, los DDHH ponen en perspectiva una o varias morales individualistas y, por esa vía, sería compatible o incluso favorecería a algún existencialismo, socialismo no colectivista, neoliberalismo. Podría ser así, tal vez, si los valores proclamados no hubiesen sido reconocidos de modo justo en función de la libertad humana eficaz.

Este punto es irreductible, y se sobrepone a toda la representación de que los DDHH puedan servir de antemano a una orientación de hegemonía cultural. Es suficiente prestar atención al Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, cuyo párrafo segundo, pone en foco las libertades esenciales [[i]], que se afirman de ellas propias en la experiencia humana y en la base de todos los valores reconocidos en los DDHH tomados en conjunto, a saber: la libertad de hablar y creer y la libertad de no temer y querer (freedom of speech and belief and freedom from fear and want).

En este sentido de libertad consciente, hay que tener en cuenta que, antes de cualquier orientación metamoral (Kant, Hegel, Spinoza, Durkheim) [[ii]], el problema de los valores en las obras de la civilización se incluyen como "escalones que dirigen la elevación libertadora”.

 

La Experiencia Moral en la libertad efectiva

 

Desde el punto de vista sociológico, el conocimiento de los criterios morales se torna concreto como reflexión posterior sobre el acto moral directamente vivido, implicando los valores vislumbrados en el calor de la acción misma.

Además de no encuadrarse en ninguna doctrina previa, esa acción moral creadora de sus propios criterios está en directa oposición a cualquier filosofía de la historia, y a su creencia en el progreso automático, señalando que la especificidad de la experiencia moral así efectuada se verifica exactamente como el reconocimiento, acción participativa en los distintos grados del esfuerzo (como intento de realización) o, en una frase, " es la voluntad con los ojos abiertos en las tinieblas" [[iii]].

 

La elevación libertadora

 

En la lectura sociológica, la base de la experiencia moral específica es la teoría de la intuición de la voluntad guiada por sus propias luces, a la que se puede llegar por medio de la concepción dinámica de toda la moralidad efectiva, en tres niveles (escalones), siguientes:

(a) - como la superación continua de lo adquirido; (B) - como la re-creación permanente de los Nosotros y de Otros; (C) – como moralidad de acción y de aspiración participando en la libertad creadora por el propio esfuerzo incesante de los Nosotros [[iv]] .

Concepción dinámica esta resumida en la fórmula de Henri Bergson (1859 - 1941), según la cual, "para que la conciencia se distinguiera de lo ya hecho y se aplicase a lo que se está a hacer sería necesario que, retornándose y retorciéndose sobre sí misma, la facultad de ver constituyera una sola unidad con el acto de querer". En la acción libre, al lanzarse uno hacia adelante, se tiene la conciencia de los motivos y de los móviles en vía de se tornaren ambos idénticos [[v]].

Esa teoría de la intuición de la voluntad es no solamente la base de la especificidad de la experiencia moral, sino que esta misma especificidad es la libertad consciente. Es decir, así como hay diferentes espesores de la duración y variadas intensidades de la libertad, hay igualmente diferentes grados de voluntad consciente, la cual se hace cada vez más libre en la medida en que: (a) - va más allá de la elección entre las alternativas, por ejercicio de la decisión; (B) - supera la propia decisión voluntaria, mediante el ejercicio de la voluntad propiamente creadora.

De esa forma, la moral de la creación, que uno puede tirar de Bergson, encuentra fundamento para proseguir su realización en los diferentes escalones (paliers) en profundidad de la realidad social. Es la libertad situada en el meollo de la vida humana consciente [[vi]].

Para comprender mejor el problema de los valores, tomados como escalones que dirigen la elevación libertadora, deben tener en cuenta que, siendo el deseo una tendencia (para la realización) expresa en las obras de  civilización, la voluntad a su vez no es más do que la misma tendencia acompañada de la consciencia: el deseo y la voluntad no se pueden poner en oposición uno a la otra, como en las filosofías metamorales, eso en razón de que ellos no son más do que gradaciones del mismo proceso de realización,  hay entre ellos una gradación de los niveles intermediarios.

 

El problema de la libertad intelectual

 

Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras. / Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom to hold opinions without interference and to seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers. (Art.19  UDHR)  [[vii]] .

► Tratase de la libertad de expresión en su sentido más efectivo, como libertad intelectual –  para recordar el concepto desdogmatizador de Spinoza [Baruch Spinoza, 1632 – 1677] –, libertad ejercida con anterioridad histórica a los mass media y no con dependencia de ellos. Es decir, la libertad de expresión orientada para el efectivismo como elemento de las libertades, como el carácter humano de las libertades [1].  De hecho, el efectivismo difiere donde es afirmada la concepción dinámica de la experiencia moral, como ya se sabe.

De esa forma, en paralelo con la anteriormente referida teoría de la intuición de la voluntad, hay que recordar Spinoza que, pensador de la libertad intelectual, revela interés para el sociólogo [viii]. Puede uno decir que el iusnaturalismo con Spinoza avanzó en la anticipación de las libertades esenciales, las que se afirman de ellas propias antes de toda la proyección y representación, a las cuales todo el humano llega en y por su experiencia.

Al concebir que la libertad intelectual es absoluta y no puede ser refrenada ni restringida desde el exterior, el filósofo anticipó la ética racional que Max Weber muy apreció. Por otras palabras, solamente la moralidad racional weberiana, investida del correspondiente tipo prudente y sabio, dispone de las condiciones indispensables para contener la progresión absoluta de la libertad intelectual espinosista, por delante de un soberano que, en el jusnaturalismo, no puede prevalecer contra ella, ni definirle sus ambientes.

Por su vez, superar el iusnaturalismo implica comprender las funciones intelectuales, a fin de situar adecuadamente la libertad humana efectiva.

De hecho, la referencia  de las funciones intelectuales está bien marcada en la sociología del conocimiento, que pone de manifiesto la diferenciación entre, por un lado, el plano de los estados mentales – incluso las representaciones y la memoria, así como las opiniones colectivas [[ix]] – y, por otro lado, la intervención de los actos mentales, sean colectivos sean individuales. Tiene cabimiento notar que, en el suelo de esa diferenciación, los actos son: (a) las experiencias más o menos inmediatas (cuyos casos límites son las intuiciones intelectuales, que hacen participar directamente en lo real) y (b) los juicios.

Noten que ambos, experiencias intuitivas y juicios, son manifestaciones las más intensas de la conciencia, bien entendida como conciencia abierta a la influencia del ambiente [x]. De esa forma, los actos mentales se observan en la implicación mutua entre las experiencias de participar en el real y los juicios de esa manera tornados cognitivos, en relación de los cuales nótense las actitudes, como disposiciones para reaccionar en común, que concentran los focos primarios de la conciencia abierta [[xi]]. La libertad implicada en los actos individuales y colectivos que estructuran / desestructuran la realidad social es la libertad humana – no metamoral, ni realización terrestre de un mundo espiritual – de que la libertad intelectual es un aspecto, y se afirma como elección, decisión, creación.

 

El psicologismo individualista es equivocado

 

El psicologismo individualista es equivocado al preconizar que, en el nivel psicológico de la realidad social, cualquier interés está concentrado en la psicología interpersonal, en detrimento de la psicología colectiva propiamente dicha. Tratase de un individualismo equivocado que desprecia las funciones intelectuales y voluntarias, como una orientación limitada al aspecto exclusivamente emotivo y, en esto, al aspecto de la preferencia y de la repugnancia, dejando erróneamente de lado el aspecto más significativo de la aspiración.

En teoría sociológica se sabe que (a) - toda la conciencia es no sólo una tensión virtual del cerrado hacia lo abierto, sino que es aún una tensión entre las múltiples sensaciones y su integración en las totalidades; (B) – por su vez, al hacer ver que las sensaciones particulares no son más que abstracciones intelectuales de totalidades aprehendidas intuitivamente, la teoría psicológica de la forma o Gestalttheorie demuestra la imposibilidad en la reducción de la conciencia a las sensaciones dispersas – reducción impropia esa que, ya observara Gurvitch [xii] , hubiera reforzado la concepción de la conciencia individual cerrada en Emile Durkheim (1858 – 1917).

 

El punto de vista crítico sociológico.

 

Del punto de vista crítico sociológico, por su vez, hay que señalar algunos obstáculos. Hay por lo menos tres mentalidades desfavorables en el enseño de los derechos humanos.

 

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado.

En ella, toma cuerpo el utilitarismo doctrinario y el atomismo social, ambos implicados en una visión ideal hecha únicamente de individuos para la realización de fines primariamente individuales.

En esa mentalidad mercaderista, no habría tal cosa como una sociedad, sino únicamente el mercado y, por extensión al futuro, nada habrá del derecho internacional a la solidaridad.

 

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios.

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad son sus privilegios.

De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica.

Es decir, deben poner en foco de la crítica las imágenes despreciativas de otros, especialmente aquellas que permanecen disimuladas en las jerarquías sociales económicas, donde prevalece la distribución compulsiva de la ventaja competitiva.

 

Tercero obstáculo: la representación ideológica.

Varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos, con la respectiva reducción de las violaciones en escala global.

En razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, debería servir a los conceptos del pensamiento ideológico del grupo del gobierno, puesto que es tenido por el más fuerte y capaz de mantener la unidad en la sociedad.

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado como Nacional

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado Nacional, tiene poco aprovechamiento cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas,  debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico del grupo del gobierno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. En la hipótesis contraria se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

Al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), hay que poner de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de derechos humanos no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, hay que compartir la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

Conclusión

Finalmente, para concluir, quero poner en destaque que el punto de vista crítico sociológico está en medida de ofrecer una contribución válida para el enseño interdisciplinar de los derechos humanos.

Para admitir eso, basta considerar que los estudios jurídicos toman por referencia la mencionada convivencia de derechos, o sea la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros. Sin embargo, atribuyen la razón de esa acomodación a la aludida actividad de ponderación, tenida como característica de los tribunales.

La contribución del sociólogo, por su vez, es que comprende la convivencia de derechos no en función de la jerarquía judicial, sino que en razón de la sociabilidad humana, especialmente su peculiar fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros, y que ese hecho social precede la citada actividad de ponderación, como especial de los tribunales.

Más información leer - Lumier, Jacob J.:Sociologia para a Mentalidade dos Direitos Humanos (Texto Base para uma oficina de sociologia e ensino), Edição em língua portuguesa, Bubok Publishing S.L., Madrid, España, 2016.  http://www.bubok.es/libros/249434/Sociologia-para-a-Mentalidade-dos-Direitos-Humanos

 

 

Notas

[1] Desde el punto de vista sociológico, la libertad es más do que la variable lógica que altera las proposiciones teoréticas, sino que es libertad humana por intervenir en los determinismos sociales y precipitar el estallido de los equilibrios que viabilizan los cambios estructurales. De ahí su efectivismo.

[i] La expresión libertades humanas esenciales ha sido introducida por el presidente Franklin D. Roosevelt: FDR Four Freedoms Speech 1941: The Annual Message to Congress. January 6, 1941.

[ii]  En las meta-morales tradicionales de Platón, Aristóteles, Spinoza, Hegel, se nota que, supra-temporal y absoluto, un mundo espiritual se realiza en el mundo temporal.  Cuanto a Durkheim, él comparte la creencia efectiva, específica a los adeptos de la ciencia de los costumbres y a los sociólogos de la vida moral, afirmando la posibilidad deseada de utilizar la sociología de la vida moral como base de una doctrina moral, en este caso, una moral teorética de fundamento sociológico que al mismo tiempo conocía y estatuía, creando de esa manera una vía para una nueva metamoral, en que la sociología se colocaría en lugar de la filosofía.

[iii]  Marcando la presencia del sociólogo en los antecedentes de la UDHR, esa lectura de la filosofía social de Bergson ha sido oficialmente propuesta por Georges Gurvitch desde New York (EUA) en 1941, y ha sido republicada en su obra “LA Vocación Actual de la Sociología" – vol.II: "antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957] p.234, sq.)

[iv]  En ese sentido, en ese apelo a la actuación de los Nosotros como cuadros de referencia, la concepción dinámica de toda la moralidad ultrapasa el individuo y las moralidades exclusivamente individualistas.

[v]  Ese análisis acoplado a la reflexión sobre las libertades humanas esenciales, destacadas en el Preámbulo de la UDHR, toma por base “L’Èvolution Crèatrice” y “Les Données Immédiates de la Conscience”, de Bergson. El provecho de esa lectura apunta para una concepción dinámica de toda la moralidad efectiva como presente nos DDHH.

La filosofía social de Bergson en la referencia de una teoría de la libertad en “Les Données Immédiates de la Conscience” es ofrecida como demonstración de la vanidad del determinismo y del indeterminismo clásicos que, orientados para ‘el ya hecho’ y no para ‘el acto que se hace’, ignoran que la libertad no es más do que un matiz de la acción, y que es vivida en la propia acción” (Cf. Gurvitch: “A Vocação Actual da Sociologia, vol.II”, p.242, op cit.).

En esa teoría, el arbitrario, como la propia opción, es el grado más bajo de la voluntad.  Para escapar a la necesidad de escoger entre las alternativas impostas por la inteligencia (conocedora del progreso) sujetando la libertad de acción en la acción, Bergson sugiere que los grados superiores de la voluntad, que libertan de la sujeción a las alternativas, deben ser verificados en el retorno a la espontaneidad pura, designada como impulso, que se encuentra acá de la consciencia, se arriesgando, con esa formulación, a identificar la libertad con el infraconsciente.

Sin embargo, Bergson ya admite que la libertad comporta grados, los cuales todavía solo pueden manifestar-se en “duraciones cualitativas diversificadas” - eses grados intermediarios de la duración y de la libertad, imprescindibles tanto para la existencia humana cuanto para las diferentes ciencias, ya que, sin esas gradaciones, tanto la existencia cuanto las ciencias restan condenadas a no poder ir más allá del tiempo espacializado y cuantificado, propio al dominio exteriorizado del mecanismo newtoniano.

Nota Gurvitch que es en razón de esa teoría de la libertad se ejerciendo contra las imposiciones de la inteligencia que “Bergson describe los diferentes grados de la duración y de la libertad correspondientes al vital, al psicológico, al social y al espiritual (ver “Matière et Mémoire”, bien como “La Èvolution Crèatrice”).

En esa descripción, la libertad plena, comprendiendo la actividad propiamente creadora, ligase a la vida espiritual; en seguida, viene la vida consciente, que es psicológica y social, la cual conduce a la vida espiritual y es tenida como el reservatorio de la libertad, es decir, una libertad mucho más intensa do que la simples espontaneidad vital. Tal es la serie, notando que será en consonancia con esa gradación de la libertad que se verifica la gradación de los tiempos (“espesura de la duración”).

[vi] Ibid. ibidem. Sabe que el desvío místico de Bergson se debe al no ter él encontrado en su análisis de la libertad consciente el problema de los valores en obras de civilización, “eses escalones que dirigen la elevación libertadora” (Gurvitch).

[vii] El derecho de saber (derecho a la educación, al conocimiento) es un requisito para la libertad de pensamiento y de consciencia; la libertad de pensamiento y la libertad de expresión surgen como las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información.

[viii] Vea el Capítulo veinte de su TRACTATUS THEOLOGICO-POLITICUS.

[ix] Las opiniones colectivas surgen siempre vacilantes e inciertas, a iludieren las chamadas pesquisas de opinión.

[x] As teorias de consciência aberta às influências do ambiente ligam-se notadamente à descoberta da dialetização do simples, desenvolvida em epistemologia por Gastón Bachelard (1884-1962), cujo aproveitamento como Gestalten sociais ou ambiências em atitudes coletivas nota-se, especialmente, na sociologia dialética dos níveis ou patamares em profundidade da realidade social, desenvolvida por Gurvitch.

[xi] Los actos mentales – incluso las intuiciones intelectuales y los juicios cognitivos – surgen como las manifestaciones las más intensas del consciente que se transcienden ellas mismas en la pose, en el conocimiento  y en la participación en los contenidos reales, experimentados estos últimos, afirmados y moldados como no enteramente aprehendidos (incógnitas), como heterogéneos, obstáculos que suscitan a los actos mismos, a las intuiciones intelectuales y a los juicios ; a las  preferencias y a las repugnancias en línea con los valores, la simpatía, el amor, el odio; en fin,  heterogéneos a las opciones (escoja entre alternativas), a las decisiones y a las creaciones.

[xii] Gurvitch, Georges (1894-1965): “A Vocação Actual da Sociologia – vol.II: antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957].

 

 

 

 

 

 

 

                               

 

 

 

                                                                                                                                                                   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                  Link

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sumário

Participação e Tecnologias (TICs). 1

Sociedades de redes de informação. 1

Comportamento e Estrutura. 1

A falsa crença. 1

A Experiência pluralista coletiva. 1

A tendência para compartilhar. 1

A educação em direitos humanos. 1

Conclusões. 1

 

Participação e Tecnologias (TICs)

Na era das tecnologias de informação e comunicação (tics) a teoria sociológica não tem maneira de preservar-se abstrata.

 

A ideia de Max Weber (1864 – 1920) direcionada para pôr em obra uma metodologia das ciências sociais tendo em conta somente as fontes documentais clássicas da história das civilizações, como os relatos de época e a investigação historiográfica, padece de anacronismo ante o impressionante desenvolvimento das técnicas de comunicação, quando, em um abrir e fechas de olhos, passamos através de diferentes tempos e escalas de tempos inerentes às civilizações, às nações, tipos de sociedade e grupos variados.

Isto não quer dizer que a teoria sociológica reduziu seu âmbito de aplicação. Pelo contrário, os novos caminhos estão no horizonte, e se os sociólogos mais formais como Max Weber concederam pouco mais que uma mirada abstrata aos níveis significativos da realidade social, deixando escapar a experiência concreta dos símbolos sociais em sua vinculação às mentalidades coletivas, hoje em dia o sociólogo já não pode se dar esse luxo.

Sociedades de redes de informação

A era das tecnologias da informação faz ver que os problemas sociológicos já não se equacionarão sem levar em conta o fato básico de que não há comunicação social por fora do psiquismo coletivo [[i]]. Em consequência, devem reconhecer que, com independência relativa das estruturas econômicas, as mudanças de comportamento fazem surgir novas hierarquias sociais. Em posse de essa compreensão, por sua vez, podem visualizar a justa procedência da chamada sociedade de redes de informação, a luz de que Internet não é somente ou simplesmente uma tecnologia, mas é o meio de comunicação que constitui a forma organizativa de nossas sociedades.

O compartilhamento, como paradigma social, rompe a falsa crença de que a mudança de comportamento não tem alcance na mudança de estrutura da sociedade.

 

Defender a ação pública pelos direitos humanos, mas, ao mesmo tempo, sustentar o ceticismo e apostar pela ineficácia das mudanças de comportamento, em oposição falaz ao enfoque psicossociológico dos desafios à universalização desses direitos, é claramente um equívoco. Tal ceticismo é gratuito e não procede, da mesma maneira em que tampouco procede a suposição de que as mudanças de estrutura econômica devem ser enfrentadas previamente como condição para a diminuição das violações dos direitos humanos.

Os ideólogos sustentam indevidamente uma representação do Estado nacional e não o ponto de vista universalista e sem fronteiras dos direitos humanos. O fato de que o Estado deve operar as ações pró direitos humanos não implica adotar uma ideologia do Estado-nação neste domínio. Isto se mostra restritivo para a universalização dos direitos humanos (para a diminuição das violações).

Tudo indica que é improcedente adotar um conceito de cidadania a partir da representação de um suposto espírito republicano em lugar de desenvolver tal conceito a partir das elaborações presentes nos pactos internacionais dos direitos humanos, em especial a Convenção Internacional de Direitos Civis e Políticos (International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966). Sem observar esses pactos internacionais, o exercício do direito à participação nos assuntos públicos se converte equivocadamente em uma dimensão abstrata, em lugar de uma expectativa social concreta.

A participação não deve ser utilizada como um tema ideológico para uma crítica externa à democracia, em lugar de reconhecer que se está participando na democracia e na sociedade democrática. A mentalidade dos direitos humanos se alimenta na reflexão sobre a base dos textos das principais convenções internacionais de direitos humanos e deve ser parte dos esforços para promover e em especial proteger ou garantir e indenizar os direitos humanos (ainda que, a partir dessa reflexão, se possa reformar a chamada “teoria da democracia” nas classes de ciência política).

Abraçar a causa dos direitos humanos é libertar-se alguém da ideologia e superar a consciência mistificada que a caracteriza. Essa orientação conduz a uma visão menos estatal e mais social do direito a participar nos assuntos públicos, como participação na sociedade democrática e como exercício da liberdade de expressão.

A falsa crença

Pode notar que é falsa a crença de que as mudanças de comportamento seriam desprovidas de alcance na estrutura da sociedade. Para isso, basta levar em conta a análise do psiquismo da estrutura de classes, a partir da seguinte abordagem: em uma sociedade que se reproduz com base nas desigualdades, e os intermediários podem conquistar e guardar seus privilégios, a fetichização da mercadoria reage sobre aquele de quem saiu, e causa impacto sobre a mediação entre os interesses privados e o interesse geral, reage sobre o Estado. De tal sorte que, no Estado assim impactado, não somente é segregado o lugar no qual as classes se representam com sua parcialidade, mas ele mesmo funciona pela unilateralização, de tal sorte que a mediação entre os interesses privados e o interesse geral dá lugar a uma totalidade seccionada.

Em favor de essa análise, cujo foco não é unicamente a fetichização econômica, mas o Estado impactado, nota-se a observação de que será na Crítica da Filosofia Hegeliana do Estado [[ii]] que Karl Marx examinará os três aspectos da individualidade humana não seccionada, as três dimensões

do psiquismo da estrutura de classes, a saber: a necessidade, o trabalho, a posse – estabelecendo assim o precedente legitimador para a análise em foco.

A partir de esse esquema tridimensional, nota-se que a coincidência entre o psiquismo de classe e a consciência de classe somente terá sentido em uma teoria que dê privilégio para uma teoria de classe especial, como na obra do jovem Lukacs [[iii]], que, em lugar de realizar a filosofia para superá-la conforme o pensamento de Marx, restitui à mesma um papel inquietante.

 

Pelo contrário, é o Estado impactado que garante a cobertura para que a função de representação aconteça, e isso é um dado do psiquismo coletivo da sociedade e das classes em conjunto, um fato conjuntural.

 

No prolongamento da totalidade seccionada, por sua vez, a coerência hierárquica da estrutura de classes, consequentemente desprovida de sua efetividade, se mostra contingente. Os procedimentos efetivos de intermediação atualizados em quadros sociais (cadres sociales) tais como as próprias classes sociais e as sociedades globais se revelam, todavia, mais incertos em face daquela ruptura / assimetria entre os interesses privados e o interesse geral, e se tornam descontínuos, multiformes, a oscilar desde a complementaridade dialética, implicação mútua, ambiguidade, ambivalência, até a polarização [[iv]].

A Experiência pluralista coletiva

Sem embargo, a assimetria ou ruptura da reciprocidade não é sua completa supressão, não reduz a realidade social a uma coleção de indivíduos sem ligação funcional no conjunto.

Em decorrência, nota-se o equívoco formalista em supor desde logo a atomização das relações sociais. Antes disso, se trata do movimento combinado de desestruturação e estruturação, cuja expressão é a tomada de consciência das relações incertas e flutuantes com os outros grupos e com a sociedade global.

Mas não é tudo. Os posicionamentos pluralistas formalistas no plano das técnicas políticas desconhecem essa experiência pluralista coletiva observada e descrita na dinâmica característica dos elementos microssociais. Por desconhecê-la, os formalistas assimilam, equivocadamente, o sistema de freios e contrapesos a uma teoria social da coação, e o reduzem indevidamente à proposição formalista de que houvera sempre resistência ao exercício das posições de mando.

Pelo contrário, tendo seu foco na dinâmica característica dos quadros microssociais (os Nós-outros e as relações com outrem) o presente trabalho de sociologia não pode ser confundido às técnicas políticas ou jurídico-políticas e passa longe de qualquer redução doutrinária e dogmática do pluralismo social efetivo ao único plano da circulação dos grupos de interesse, muito ao gosto dos neoliberais com sua proposição típica de que não existe sociedade somente o mercado.

Se verá que, finalmente, mesmo na situação muito valorizada por notáveis estudiosos da história social, como Eric Hobsbawn, quando as relações com os outros são distribuídas hierarquicamente e servem de ponto de referência a uma estrutura social (relações com o Estado, relações com a classe burguesa, etc.), a síntese não suplanta o momento de combinação variável. A multiplicidade dos tempos sociais é irredutível [[v]]. Tal é a efetuação da experiência pluralista, via de universalização dos direitos humanos e sociais.

A tendência para compartilhar

Ao contrário dos que, indevidamente, sustentam uma representação de Estado nacional, e deixam de lado o ponto de vista universalista e sem fronteiras dos direitos humanos, sabe-se que o impacto das TICs e a diferenciação de uma mentalidade da tecnologia suscitam novas formas de participação na sociedade democrática, a saber: o paradigma do compartilhamento.

Combinado ao advento da sociedade em redes de informação, com sua virtualidade real [[vi]], o paradigma do compartilhamento é um novo fato sociológico de grande alcance que causou debate estimulante.

Assim é porque favorece romper a velha crença do pensamento crítico histórico, já que o paradigma do compartilhamento derruba a preconcepção de que as mudanças de comportamento seriam desprovidas de alcance enão teriam efeito transformador na estrutura da sociedade.

Quer dizer, muito mais do que meras correntes inócuas, tidas como reflexos de um hipostasiado determinismo econômico, o paradigma do compartilhamento precipita as mudanças de comportamento que fazem surgir novas hierarquias sociais.

Note que o foco do modelo do compartilhamento foram as redes P2P de computadores (de dois em dois, ou simplesmente, ponto a ponto, do inglês peer-to-peer ‘de igual para igual’), onde cada um dos pontos ou nódulos da rede funciona tanto como ‘cliente’ quanto ‘servidor’, permitindo compartilhar os serviços e os dados, sem a necessidade de um servidor central. Podem utilizá-los para compartilhar música, vídeo, imagens, enfim qualquer coisa com dados digitais.

Nesse modelo de rede, tomados de dois em dois, os computadores são os provedores de recursos e igualmente os consumidores, em diferença do modelo ‘cliente’ / ‘servidor’, onde o servidor alimenta toda a rede e os clientes somente consomem. É um modelo bem conhecido por compartilhar arquivos. Nada obstante, as redes P2P são utilizadas para outras áreas, como o armazenamento, e estão distribuídos nos meios acadêmicos e científicos e telecomunicações, por exemplo [[vii]].

Hoje em dia, o intercâmbio de informação se generalizou com os websites de redes sociais e, mais além, em muitos cooperativismos, incluídas as reuniões para comunicar presencialmente artigos literários e escritos de opinião, aprofundando a prática da liberdade intelectual e de expressão que marcaram a história social. Neste sentido, será válido conjecturar que a mentalidade dos direitos humanos transite no paradigma do compartilhamento [[viii]].

Historicamente, as obras de civilização pressupõem o costume da troca. Em sociologia se sabe que, na matriz original da vida social, se desenvolvem de modo complexo as permutas não-competitivas, o dom (dádiva), como a prática da troca de presentes, conhecida como “dou para você dar” (‘do ut des’, matriz do procedimento da reciprocidade).

Neste sentido, a disposição para compartilhar é a atitude básica da sociabilidade, como fusão parcial das prerrogativas de uns e das obrigações de outros – uma atitude coletiva presente em todas as sociedades e formas de vida humana, em sentido amplo.

A aplicação do termo paradigma do compartilhamento, por sua vez, conta um marco de referência muito específico, que não deve confundir ao referido procedimento de intermediação pela reciprocidade de perspectiva.

Se trata de um conjunto de condutas e práticas que se viu reforçado com o impacto das TICs. O fato desse reforço se traduz em uma configuração de valores combinados nas redes de informação, como nova forma de participação em uma sociedade democrática, um paradigma de amplo proveito para a educação em direitos humanos.

Certamente, podem dizer que uma mentalidade de direitos humanos neste avançado século XXI será desenvolvida como uma aplicação específica do paradigma do compartilhamento.

A educação em direitos humanos

As linhas do Programa Mundial para a Educação em Direitos Humanos (World Programme for Human Rights Education - WPHRE), que é impulsionado pelo Escritório do Alto Comissário para os Direitos Humanos das Nações Unidas – OHCHR (pela fórmula em inglês), define como sabem os dois campos de aplicação seguintes:

(a) as estratégias de ação para fortalecer a implementação da educação em direitos humanos nos sistemas de ensino primário e secundário, e na formação superior;

(b) as estratégias de ação para fortalecer a formação em direitos humanos para os professores e educadores, funcionários públicos, policiais e militares.

O WPHRE busca promover o diálogo, a cooperação, as redes de intercâmbio de informação entre os pertinentes seguimentos da sociedade civil. Admite que a educação em direitos humanos pode melhorar mediante uma série de ações destinadas a conectar os direitos humanos e as partes interessadas em educação.

Na educação superior, os grupos profissionais e as revistas podem ser institucionalizados a fim de fomentar os intercâmbios científicos sustentados. Boletins, Websites e outras plataformas eletrônicas, tais como grupos de discussão online podem animar os educadores a compartilhar formação e experiência.

Certamente, para manter a prevalência de uma mentalidade de permuta, se fala não somente da imagem de gente à mesa que partilha sua refeição. O compartilhamento é a prática social sistêmica por excelência y, por essa razão, muito exigida na construção dos direitos humanos, que se reforça na medida em que os procedimentos, os métodos, os parâmetros são partilhados e harmonizados em conjuntos.

Note, para reforçar o que estou argumentando, a recente declaração da Alta Comissária para os Direitos Humanos das Nações Unidas na 26ª reunião anual dos presidentes dos organismos dos pactos e tratados internacionais de direitos humanos (bodies created under the international human rights treaties).

Nessa reunião, com oportunidade, Sua Excelência Doutora Navi Pillay assinalou muito corretamente que “ (…) há alguns anos, ninguém falava dos órgãos de tratados como um sistema. Cada organismo de tratado se desenvolvia em relativo isolamento um dos outros, cada vez mais a expensas de uma proteção efetiva e conjunta dos titulares de direitos…isto está mudando”.

Destacou que os organismos de tratados foram colocados no mapa como um sistema, e que o termo “sistema de organismos de tratados” (treaty body system) está referido 19 vezes na resolução sobre o fortalecimento dos organismos de tratados (resolução A/RES/68/268 da Assembleia Geral). “Esta é uma grande conquista para um conjunto de mecanismos que, não faz muito tempo, fora percebido – e frequentemente percebido em si – como uma coleção de entidades individuais e separadas”. (…)

Por fim, quero reafirmar como meritória a referência muito pertinente e esclarecedora ao fato de que “a Assembleia Geral reconheceu as capacidades jurídicas diferentes dos Estados com respeito aos organismos de tratados”, notando, ademais, que a recente declaração referida  destacou com isso um exemplo exitoso da influência dos presidentes desses organismos (...)

(Cf. 26th annual meeting of Chairpersons of human rights treaty bodies, 23 June 2014 -  http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=14756&LangID=E ).

 

***

 

Conclusões

Na medida em que o direito de saber é um requisito para a liberdade de pensamento e de consciência, assim como a liberdade de pensamento e a liberdade de expressão formam as condições necessárias para a liberdade de acesso à informação, pode dizer que a educação em direitos humanos se desenvolve basicamente em liberdade de expressão e reunião.

Uma vez desmontada a falsa crença de que os câmbios de comportamento seriam desprovidos de alcance na estrutura da sociedade, se pode verificar que é realmente exagerado o intento de reduzir o desafio da universalização dos direitos humanos à questão ideológica sobre o papel do Estado Nacional.

Universalizar os direitos humanos implica não somente reconhecer a autonomia relativa dos simbolismos sociais, inclusive as mudanças de comportamento e a efetividade do psiquismo coletivo, mas também, por via desses escalões, implica igualmente promover a eficácia de uma mentalidade dos direitos humanos articulada ao paradigma do compartilhamento, acima referido, quaisquer que sejam os parâmetros da aplicação dos direitos humanos e quaisquer que sejam as legislações e os Estados que as adotam.

***

 

Notas

[i] Por suposto que essas ponderações sobre a alta relevância do psiquismo coletivo na era das TICs não exclui o fato de que a era da automatização e máquinas eletrônicas favorece a primazia lógica do conhecimento técnico, em um grau tão acentuado que todas as demais manifestações do conhecimento são influídas ao ponto de tecnificar-se tanto quanto lhes seja possível. As ciências humanas são severamente comprometidas com as gigantescas organizações de sondagem de opinião pública, estudos de mercado, etc. as quais somente se limitam à mecanização e tecnificação das relações humanas e dos problemas reais suscitados pela vida mental e a vida social atuais, com o objetivo de subordiná-las aos esquemas prefixados, muito ao gosto dos defensores da lógica simbólica, que, espelhados em Wittgenstein tenificam o saber. Lembra que esse notável filósofo formalista da ciência estabeleceu uma combinatória prévia com mais de trinta símbolos de uma “sintaxis lógica”, tida por indispensável para aceder às proposições e começar a ler sua obra [cf Wittgenstein, Ludwig (1889 -1951): « Tractatus Logico-Philosophicus », version française P. Klossowski, Introdução Bertrand Russel, Paris, Gallimard, 1961, 177 págs. 1ªed. em Alemão: 1921].

[ii] A obra que, para diferenciar da “Introducción o Prólogo...” de la "Contribución a la crítica de la economía política”, alguns autores chamam “Crítica da Filosofia do Estado de Hegel" e outros “Crítica da Filosofia do Direito de Hegel” foi redigida em 1843 e contém a discussão cerrada, por Marx, dos parágrafos 261 a 313 da Philosophie du Droit de Hegel (1821) que compõe a seção “Estado”. Veja Archives Internet marxistes: Critique of Hegel’s Philosophy of Right: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1843/critique-hpr/index.htm

[iii] Cf. Lukacs, Georg (1885 – 1971): ‘Histoire et Conscience de Clase’, traducción y prefacio Kostas Axelos, Paris, ed. De Minuit, 1960, 382 pp, 1ª edición en Alemán: Berlim, Malik, 1923, págs.93/95.

[iv] Deve ter conta que a teoria sociológica é explicativa (multiplicidade e relatividade dos determinos sociais) e não se articula com função nômica, não é operativa nem aplicável do mesmo modo que as teorias jurídicas, não é uma teoria estabelecedora da ordem institucional. Quando, em sociologia dialética, alguém fala de um fato ter um lugar diz ter inserção em um conjunto prático. Desse ponto de vista, seria equivocado concluir do fato da ruptura de reciprocidade no espaço público que a atomização social passara a prevalecer. A realidade social não é um lugar no sentido topográfico desse termo ( a base morfológica é somente um escalão da realidade), mas, penetrada pela subjetividade coletiva, compreende, na multiplicidade dos seus tempos, um fluxo de

atos coletivos que não se deixam objetivar nas obras de civilização, as quais, por sua vez,sustentam as estruturas. Desta forma, a ruptura da reciprocidade não é sua completa supressão, não é a ruptura de um “lugar”, não reduz a realidade social a uma coleção de indivíuos sem ligação funcional no conjunto.

[v] Gurvitch, G. (1894-1965): “Dialectique et Sociologie”, Paris, Flammarion, 1962, 312 pp., col. Science.

[vi] Em 2001, já encontramos a boa formulação de virtualidade real, observada na afirmação de que Internet nada mais faz que processar a virtualidade e transformá-la em nossa realidade: “La especificidad de Internet  es que constituye la base material y tecnológica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que

permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social que no tienen su origen  en Internet, que son fruto de una serie de cambios históricos pero que no podrían desarrollarse sin Internet. Esa sociedad red es la sociedad que yo analizo como una sociedad cuya estructura social está construida en torno a redes de información a partir de la tecnología de información microelectrónica estructurada en Internet. Pero Internet en ese sentido no es simplemente una tecnología; es el medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades, es el equivalente a lo que fue la factoría. Internet es el corazón de un nuevo paradigma socio-técnico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo y de comunicación. Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en que vivimos”. Ver: Castells,Manuel:“Internet y la Sociedad Red”, in: ”la factoría – revista cuadrimestral“, Febrero-Septiembre 2001, nº14-15“ http://www.lafactoriaweb.com (verificado em 19.04.2006).

[vii] Computadores e servidores de Web compartilhados e interconectados através de Internet são utilizados na computação em nuvem (cloud computing). O armazenamento de dados se leva a cabo nos serviços que se podem aceder desde qualquer parte do mundo, em qualquer momento e sem necessidade de instalar software ou armazenar os dados. O acesso aos programas, serviços e arquivos remotos é feito através de Internet – daí a alusão à nuvem.

lix Hoje em dia, exercem como sabe a economia compartilhada, que, às vezes, é chamada como rede de economia de igual para igual, peer-to-peer, economia colaborativa, consumo colaborativo. É um sistema sócio-econômico em torno à distribuição dos recursos humanos e físicos. Inclui a criação compartilhada, produção, distribuição, comércio e consumo de bens e serviços por parte das diferentes pessoas e organizações. Esses sistemas podem adotar uma variedade de formas, frequentemente tomando vantagem da tecnologia de informação para empoderar os indivíduos, as corporações, as organizações não lucrativas, o governo, com informação que permite a distribuição, o intercâmbio e a reutilização do excesso de capacidade nos bens e serviços. A hipótese comun considera que o compartilhamento da informação sobre os bens tende a fazer aumentar o valor desses bens para os negócios, para os indivíduos, para a comunidade (há muitos livros sobre esse tema).

 

***

Fim

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

 

Texto para lectura y debate

Taller de Sociología y Derechos Humanos

Sociólogos Sin Fronteras Rio De Janeiro-SSF/RIO

    

Resumo

    El presente artículo busca poner en relieve la correlación de los derechos humanos con los cuadros sociales. Su punto de partida es justamente el problema de la distancia entre las proclamaciones de los derechos y la situación concreta.

    

   
El Carácter Social Histórico de Los Derechos Humanos by Jacob (J.) Lumier is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
Based on a work at https://ssfrjbrforum.wordpress.com/
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://www.bubok.es/autores/carlusmagn.

 

 

Editor: Bubok Publishing S.L., Madrid

 

:

Noviembre 2015, 50 págs. (versión apostilla con 30 págs. en formato A4)

Notas de fin, referencias bibliográficas e Índice analítico

Producción de e-book:

Websitio Leituras do Século XX – PLSV: Literatura Digital

http://www.leiturasjlumierautor.pro.br

 

Revisora de lengua española:

Roser Ribas Cisteró

 

1. Sociología - 2. Derechos Humanos

I. Título.

©2015 by Jacob (J.) Lumier

Algunos Derechos Reservados

 

 

 

 

 

Presentación

 

 

El enseño de los derechos humanos es frecuentemente practicado como disciplina jurídica que tiene su marco en el histórico de las constituciones, con sus aberturas para reconocer la primacía de las tratados y pactos internacionales. Muchas veces olvidan que los derechos alcanzan efectividad en los cuadros sociales, y que eso hace precipitar la negación del pensamiento conceptual. El presente texto, por su vez, como subsidiario de lectura y análisis, asume esa negación, y busca poner en relieve la correlación con los cuadros sociales. Su punto de partida es justamente el problema de la distancia entre las proclamaciones de los derechos y la situación concreta, a partir de lo que tiene sentido hablar del carácter social histórico de los derechos humanos. La positivación de esos, mediante la acción protectora del Estado por los tribunales, tiene sus bases sociológicas que deben ser puestas en destaque. En ese marco, los comentarios que siguen aquí guardan el propósito de articular algunas líneas relevantes con provecho en un taller de sociología y derechos humanos.

 

 

 

 
Epígrafe

 

        Del punto de vista sociológico, la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros.

 

 

 

 

 

 

Sumario

 

 

 

El Taller de Sociología y Derechos Humanos. 9

 

Diferencia entre una mirada inclusiva y el enfoque jurídico. 9

El plano discursivo. 10

La mirada inclusiva de los sociológicos. 10

Interdisciplinaridad. 11

El Carácter Social Histórico de Los Derechos Humanos. 12

Tópico 01. 12

El problema de la distancia entre el texto escrito y la situación concreta. 12

Primero: la vertiente de la positivación. 13

Segundo: la vertiente de los programas sociales. 13

Los obstáculos reales. 14

Tópico 02. 15

El punto de vista crítico sociológico. 15

Primero: la mentalidad dirigida hacía el mercado. 15

Segundo: la mentalidad de los privilegios. 15

Tercero: la representación ideológica. 15

Tópico 03. 16

El problema de la Clasificación de los derechos humanos. 16

El enfoque pluridimensional y las generaciones de derechos. 17

Tópico 04. 18

La Clasificación de Los Derechos Humanos. 18

La Primera Generación. 18

La Segunda Generación. 19

La Tercera Generación. 20

Dificultades y falsas dicotomías. 20

El crecimiento de los derechos humanos. 21

Tópico 05. 22

El problema de la participación. 22

Es la democracia lo que vale. 23

La dimensión transversal 24

Notas. 25

 

Palabras Llave: Atomismo social, Democracia, Derechos, Dicotomías, Educación, Empirismo, Estado, Eurocentrismo, Generaciones, Grupos, Ilustración, Individuo, Mentalidad, Obstáculos, Pactos internacionales, Pluralismo Social, Pragmatismo, Representación, Sociabilidad, Sociedad, Sociología, Temas colectivos reales, Temas ideológicos, Universalización, Utilitarismo.

 

 

 

 

El Taller de Sociología y Derechos Humanos

(Líneas de planeamiento)

 

Diferencia entre una mirada inclusiva y el enfoque jurídico

 El punto de vista internacionalista prevalece en la mirada inclusiva del sociólogo.

 

Pueden comprender los DDHH en términos de un progreso en la conciencia y, de esa forma, poner en relieve su carácter histórico, desde que tengan en vista la primacía de los pactos internacionales.

Los autores que elaboran bajo el enfoque jurídico favorecen una limitación que es consecuencia de su perspectiva jerárquica.  Comprenden los DDHH en referencia de la imagen ideal de una vida humana en la libertad, con igualdad y dignidad, pero, al dejar de lado la primacía de los pactos internacionales, se les escapa la solidaridad como criterio indispensable para la experiencia.

En verdad no deprecian los pactos internacionales sino que obran por la positivación de los DDHH mediante la acción de los tribunales y profundizan su especificidad como reglas jurídicas. Es decir, adoptan un camino en el cual se buscan las aberturas de las constituciones de un Estado hacia los compromisos internacionales. De esa forma, la jerarquía judicial con su función de ponderación es puesta en el punto de partida y en el cuadro de referencias de los estudios jurídicos sobre DDHH, aunque tengan en vista la incorporación de los respectivos pactos.

En consecuencia, los valores esenciales expresos en los DDHH serían retratados no a partir de los pactos internacionales que los proyectaran, sino que en el histórico de las constituciones de un Estado. Todo el derecho tenido por indispensable en la promoción de la dignidad humana podría ser comprendido como un derecho humano en modo independiente de su alcance para la solidaridad internacional.

El plano discursivo

Pero eso no es todo. Aunque, puesto su identidad en la positivación y judicialización de los DDHH, el enfoque jurídico tenga en si la intención realizadora, sucede que el histórico de las constituciones de un Estado no atinge ningún determinismo efectivo de ciencias sociales, ningún obstáculo de la solidaridad, y, simplemente, hace obra de pensamiento conceptual, proyecta el plano discursivo en una guía de actuación de los tribunales. 

La mirada inclusiva de los sociólogos

Es a partir del problema de la distancia entre el texto escrito y la situación concreta que tiene sentido hablar del carácter social histórico de los derechos humanos, su progreso en la conciencia, el avance de la libertad, para la igualdad, hasta la solidaridad. O sea, en la primera generación, hay los derechos civiles y políticos, los cuales garanticen la libertad; en la segunda generación, hay los derechos económicos y sociales, los cuales promueven la igualdad, y, por fin, el grupo de tercera generación, con los derechos culturales, los cuales apoyan la solidaridad.

Ese progreso en la conciencia pasa pela DUDH y los dos pactos de 1966, pero no en secuencia linear. 

Por esa vía, la mirada inclusiva de los estudios sociológicos hace ver que los DDHH provienen de las sociedades globales. Es decir, hay que llevar en cuenta en el método, como un dato recurrente, la circunstancia original de la declaración de los derechos humanos de las naciones unidas, que emergió como expresión de la solidaridad internacional en el pos-guerra.  Debe actualizar ese cuadro de la solidaridad internacional, de tal forma que un derecho puede ser tenido como indispensable a la dignidad de la vida humana en la medida en que pueda funcionar en un sistema de frenos y contrapesos delante de la globalización económica, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.

Interdisciplinaridad

Se los derechos humanos forman una disciplina jurídica, no hay razón para excluir su carácter interdisciplinar. Basta considerar que la reciprocidad característica de los DDHH, afirmándose unos por los otros, es fruto de la trama de derechos bajo dos aspectos: (a) son derechos de todos (titularidad); (b) los deberes de protección de derechos son establecidos en dos planos: (b1) al Estado y sus agentes públicos, (b2) a la colectividad como un todo.

 Los estudios jurídicos reconocen que la sociedad de los derechos humanos debe ser una sociedad inclusiva, pero no ponen en obra la mirada que le corresponde, no avanzan más allá del plano ético normativo.

Para los juristas, el mundo de los DDHH es el de las inúmeras colisiones de derechos, puesto que no bastaría anunciar un derecho para que el deber de protección actúe. Es decir, validan solamente los derechos que están positivados en los tribunales, y desprecian la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

El cuadro de referencia de los estudios jurídicos es puesto con la afirmación de la convivencia de derechos, la constatación de que os derechos de un individuo conviven con los derechos de otros. Sin embargo, no se trata de un hecho social en el sentido empírico del termo, puesto que la convivencia de derechos es un resultado y no un dato básico, acontece únicamente bajo condición. Es la colocación en perspectiva de la actividad de ponderación característica de los tribunales que es tenida por indispensable, para que sea posible la dicha convivencia de derechos. Tratase de un hecho normativo, ideal a ser protegido por los tribunales. Tal es el sentido de los estudios jurídicos: encuadrar los derechos humanos en el ideal a ser protegido por los tribunales, en la convivencia de derechos.

 

***

 

 

Tópico 01
El problema de la distancia entre el texto escrito y la situación concreta

 

 

 Para empezar, cabe notar que la primacía de los derechos humanos es afirmada en apoyo de la realización de un compromiso internacional asumido por los Estados como miembros de las Naciones Unidas, por conciencia de libertad y por fuerza del auto preservación colectiva, cuyo cuadro de referencia es puesto con la democracia.

Tal compromiso internacional recurrente tiene su momento en 24 de octubre de 1945, cuando China, los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, la Unión Soviética y la mayoría de los demás países signatarios ratificaron la Carta de las Naciones Unidas.

Por su vez, debe recordar que la reflexión de los sociólogos sobre los derechos humanos ha sido posta en relieve hacía los años noventa, cuando el carácter histórico en esa materia vino a ser reconocido, y tomó cuerpo la percepción de que las proclamaciones de valores ciudadanos surgen en contextos determinados.

En consecuencia, emergió el aspecto crítico de que existe una grande distancia, una paradoja entre lo que está escrito en las Declaraciones y lo que hay en las situaciones concretas. 

De esa forma, los derechos humanos encontraran su formulación como problema y objeto de reflexión y pesquisa, y, al plantear las cuestiones para el enfrentamiento de la distancia entre el texto escrito y la situación concreta, se observó que no había únicamente una manera de abordar, sino que dos vertientes se diferenciaran.

 

 

Primero: la vertiente de la positivación.

Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente que los mismos sean inseridos en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado, la positivación de eses derechos mediante las protecciones jurídicas.

En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún ocurre.

Admiten, por ejemplo, que la Declaración Americana (1776), la Declaración Francesa (1789) y la Declaración de la ONU [United Nations, 1948] al influenciaren el surgimiento de las protecciones jurídicas de los derechos fundamentales en diversos países, despuntaran como alternativas para garantizar la estabilidad en la tutela de los derechos tenidos como esenciales a la condición humana.

 

Segundo: la vertiente de los programas sociales.

Sin embargo, como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que, con su especificidad, fomentan igualmente las protecciones, en ese caso protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

  En ese marco, se valoriza la conocida propagación de reformas constitucionales que, en los años noventa, aconteció en una larga centena de países, con incorporaciones de los derechos humanos [i]. Admite que esto ha sido un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo la innegable tendencia para la universalización de eses derechos.

En esa propagación de incorporaciones constitucionales de los derechos humanos admiten tratarse de una expansión crítica que hubo creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.

Ciertamente aquella propagación de reformas constitucionales frente a la globalización significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces. 

 

Los obstáculos reales

 

Sin embargo, desde el punto de vista crítico sociológico, en lugar de centrar la reflexión sobre los temas ideológicos, tales como el papel del Estado nacional o la participación en los partidos políticos, por ejemplo, hay que notar los temas colectivos reales, incluso las relaciones con los otros, con los grupos, las clases, las sociedades globales. No deben olvidar que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros.

Eses temas colectivos reales deben ser puestos en releve, ya que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guerras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Además, los temas colectivos reales acentúan la referencia de los elementos de la sociedad democrática, la cual emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos y ciudadanía.

 

 

 

Tópico 02
El punto de vista crítico sociológico.

 

El punto de vista crítico sociológico señala por lo menos tres mentalidades desfavorables en la educación para los derechos humanos.  

 

Primero: la mentalidad dirigida hacía el mercado.  

Es vinculada al utilitarismo y atomismo social, e implica una visión ideal hecha únicamente de individuos para la realización de fines primariamente individuales.  No habría tal cosa como una sociedad, sino únicamente el mercado y, por extensión al futuro, nada habrá del derecho internacional a la solidaridad.

 

Segundo: la mentalidad de los privilegios.

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad revelan privilegios. De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica para poner en foco las imágenes despreciativas que permanecen disimuladas o disfrazadas en las jerarquías sociales donde prevalece la distribución compulsiva de ventaja competitiva.

 

Tercero: la representación ideológica. 

 

Varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos, con la respectiva reducción de las violaciones en escala global, y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas en las constituciones de los Estados, no habría de enlazar en prioridad con los Pactos Internacionales, sino que debería servir a los conceptos del pensamiento ideológico del grupo en el gobierno.

 

 

 

Tópico 03
El problema de la Clasificación de los derechos humanos

 

Otra cuestión ideológica aparece en relación al problema de la Clasificación de los derechos humanos.

Dicen que comprender los derechos humanos directamente como cualidad inherente a la experiencia humana, afirmándolos unos por los otros, sería proyectar la Ilustración europea del siglo XVIII como su fuente de inspiración, especialmente las doctrinas del empirismo y del pragmatismo, y que eso los reduciría al eurocentrismo, que es una forma de dominación.

Hay un equívoco en esa proposición resultante del hecho que, primero: la Ilustración valorizó la confianza en la experiencia humana y en los emprendimientos de los hombres; segundo: proyectaran sobre eso las doctrinas del empirismo y del pragmatismo, como principales marcos de referencia; tercero: resta que la confianza en la experiencia y en la iniciativa humana no es la misma cosa que una doctrina del empirismo o del pragmatismo. Además, hablar de eurocentrismo a excepción de su cuadro en el colonialismo es un argumento muy exagerado. 

 

Aconteció que relacionaran los derechos humanos a las doctrinas del empirismo y del pragmatismo agrupadas en el supuesto eurocentrismo, y, en razón de esa representación ideológica, expresaran su escepticismo acerca de la universalización de los derechos humanos.  

Sin embargo, la construcción de una orientación no eurocéntrica es viable y la universalización de los derechos humanos sigue siendo una aspiración válida, incluso para aquellos que valoran la diversidad cultural.

 

El enfoque pluridimensional y las generaciones de derechos

 

Desde el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social, con sus escalas, sus cuadros sociales y sus procedimientos dialécticos, el aspecto pluridimensional de los derechos humanos en su interpenetración, afirmándose unos por los otros, no podría permanecer en según plano, sobre todo porque hay en eso el elemento de la solidaridad internacional, puesto en foco por la tercera generación de los derechos humanos, que, abarcando  los derechos que van más allá del ámbito civil y social, alberga el amplio espectro de los derechos grupales y  colectivos, los cuales, en medio de otros, apuntan a la consecución de un nivel de vida adecuado.

 Pueden ver que el abordaje por el aspecto pluridimensional da realidad social, con los derechos afirmándose unos por los otros, no implica dejar de lado la conocida comprensión y clasificación de las generaciones de derechos.

De lo contrario. Esa clasificación por generaciones de derechos pone en relieve el carácter social histórico de los derechos humanos, su progreso en la consciencia, del cual el enfoque pluridimensional no puede prescindir. No hay dualismo.

La clasificación de las generaciones de derechos trata de un marco operativo en tres niveles, en que las diferencias y las conexiones de los derechos pueden ser debidamente comprendidas, respectivamente, en referencia de la libertad, la igualdad, la solidaridad.

De esa forma, destacan, en la primera generación, los derechos civiles y políticos, los cuales garanticen la libertad; en la segunda generación, los derechos económicos y sociales, los cuales promueven la igualdad, y, por fin, el grupo de tercera generación, con los derechos culturales, los cuales apoyan la solidaridad.

 

 

 

Tópico 04
La Clasificación de Los Derechos Humanos


Primera, segunda y tercera generación de derechos humanos.

 

 

 La Primera Generación


Los derechos humanos de primera generación protegen la libertad y la participación en la vida de las democracias. Comprenden fundamentalmente los derechos civiles y políticos. Llamados derechos negativos porque sirven para proteger al individuo contra los excesos del Estado. Incluye, entre otras prerrogativas, la libertad de expresión, la libertad de religión, los derechos de voto y el derecho a un juzgamiento justo. Los derechos humanos de primera generación fueron proclamados por la Declaración de los Derechos de los Estados Unidos (United Estates Bill of Rights, de 15 de diciembre de 1791, incluido en las primeras diez enmiendas de la Constitución), y por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1789 en Francia [[ii]]. El derecho al debido proceso se remonta como es conocido a los derechos de los ingleses (Magna Carta de 1215). Estos derechos de primera generación fueron consagrados en nivel global y ganó estatus en el derecho internacional, por primera vez, por los artículos 3º a 21º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Universal Declaration of Human Rights – UDHR, 1948) y más tarde en 1966 por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966) [[iii]].

 

 

 

 
La Segunda Generación


La segunda generación de derechos humanos incluye aquellos relacionados con la igualdad, y empezaran a ser reconocidos por los gobiernos después de la Segunda Guerra Mundial. Son fundamentalmente de naturaleza económica, social y cultural. Garantizan a los diferentes ciudadanos condiciones y tratamiento iguales. Activan la integración del derecho a un nivel de vida adecuado, eses derechos secundarios incluyen el derecho a ser empleado, el derecho a la vivienda, la asistencia médica, así como el derecho a la seguridad social y la ayuda por desempleo. Igual que los derechos de primera generación, también están cubiertos por la Declaración Universal de Derechos Humanos [[iv]] y consagrados respectivamente en sus artículos 22º a 27º. También están defendidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights- ICESCR, 1966) [[v]].

En los Estados Unidos de América, en enero de 1944, el presidente Franklin D. Roosevelt defendió los derechos humanos relacionados con la igualdad. Del mismo modo, muchas naciones, Estados o grupos de naciones se han desarrollado declaraciones jurídicamente vinculantes que garanticen conjuntos integrales de los derechos humanos, como por ejemplo la Carta Social Europea. Esos derechos contractan el gobierno en su compromiso de respetarlos, promoverlos y cumpliros, pero eso depende de la disponibilidad de recursos. Se impone el deber del estado, ya que controla sus propios recursos. Nadie tiene por si el derecho directo a la vivienda y el derecho a la educación, pero sí “derecho para tener acceso a una vivienda adecuada", realizado sobre una base progresiva. El deber del gobierno es realizar estos derechos como positivos.

 

 

 

 
La Tercera Generación


La tercera generación de derechos humanos incluyen los derechos que van más allá del contexto civil y social. Están proclamados en muchos documentos del derecho internacional, con énfasis en (a) la Declaración de Estocolmo de 1972, proclamada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano; (b) la Declaración de Río de 1992, sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.  Estos derechos han sido difíciles de adoptar en los documentos jurídicamente vinculantes. Las naciones líderes de la economía reclaman la soberanía nacional para obstaculizar esta adopción. El término de "tercera generación de los derechos humanos" abriga el amplio espectro de derechos grupales y colectivos, tales como el derecho a la autodeterminación, el derecho al desarrollo económico y social, el derecho a un medio ambiente sano, el derecho a los recursos naturales, el derecho a comunicar y a la comunicación, el derecho a participar en el legado cultural, tales os derechos a la equidad intergeneracional y la sostenibilidad.

 

Dificultades y falsas dicotomías

 

Puede decir que el esquema de las tres generaciones plantea algunos problemas teóricos, entre los cuales el riesgo de reforzar falsas dicotomías entre las diferentes categorías de derechos, en especial entre la libertad y la igualdad. También deja en la sombra los contextos sociales históricos en los cuales el clamor por los derechos se hiciera oír, ha sido interpretado y contestado. Esa limitación no contribuye en nada para aclarar y superar las igualmente falsas dicotomías que oponen universalismo contra el particularismo, los derechos negativos frente a los derechos positivos, los derechos individuales frente a los derechos colectivos.

Varios comentaristas han observado esas dificultades y las falsas oposiciones. Por ejemplo, mientras que cae principalmente en la categoría de los derechos de segunda generación, como el derecho a un nivel de vida adecuado, el problema de la pobreza implica derechos de primera generación, en la medida en que afecta al derecho a la propiedad, así como implica los derechos de tercera generación, tales como el derecho a las formas tradicionales de la vida [[vi]].

De manera similar, el problema de la degradación del medio ambiente, que, al incidir sobre el derecho a la equidad intergeneracional, implica, por lo general, la categoría de los derechos de tercera generación, por otro lado cruza inevitablemente las tres generaciones de derechos al plantear (a) cuestiones de propiedad, de la posesión y el uso de la tierra y de las vías fluviales navegables; (b) cuestiones de extracción de recursos naturales, de la eliminación de los residuos industriales y los residuos urbanos, en definitiva, (c) la cuestión de la sostenibilidad en el desarrollo.

 

El crecimiento de los derechos humanos

 

 Es cierto que el curso de tres generaciones de derechos está marcado por una serie de problemas teóricos, incluyendo el riesgo del atomismo, el eurocentrismo, y la inexactitud histórica.

En relación a tales dificultades, los sociólogos sin fronteras ya señalaran dos innovaciones  que revelan el crecimiento de  los derechos humanos: (a) el concepto de "indivisibilidad", según el cual los derechos civiles y políticos, los derechos económicos y sociales, los derechos de los grupos y los derechos culturales son fundamentalmente inseparables unos de los otros; y (b) el concepto relacionado de "agrupación de derechos", por el cual los derechos orgánicamente vinculados deben ser presentados en paquetes que  transversalizan las categorías convencionales tales como las nombradas falsas dicotomías que oponen universalismo contra el particularismo, los derechos negativos frente a los derechos positivos, los derechos individuales frente a los derechos colectivos [[vii]].

El concepto de la indivisibilidad y la agrupación de los derechos se pueden considerar las consecuencias de un intento sistemático para llegar a la intersección de las contradicciones, redundancias, lagunas y ambigüedades inherentes al paradigma de las tres generaciones [[viii]].

 

Tópico 05
El problema de la participación  

No obstante las líneas en alto sobre el carácter social histórico de los derechos humanos, la reflexión desde el punto de vista crítico sociológico, al profundizar los temas colectivos reales, y, en especial, el impacto negativo del utilitarismo en expansión con las tecnologías de información y comunicación (TICs) [[ix]], tiene foco en el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education - WPHRE

De hecho, el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education [[x]] fomenta la tomada de consciencia y promueve junto al periodismo y a los medios de comunicación su vinculación a los derechos humanos. De esa forma, revelase indispensable cara al impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs

La educación en derechos humanos esclarece que la participación en la democracia es una disposición del Pacto Internacional de las Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos - PIDCP (International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, de 1966), que habla de la libertad política y de la sociedad democrática.

Deben entender que los derechos incluidos en ese Pacto están especialmente relacionadas con: 1) la participación en la democracia, con los electores asumiendo su parte en el compromiso con la sustentación de un sistema democrático a través del voto libre, y 2) la mejora de la sociedad democrática a través de la participación social en las decisiones de política pública, incluida la participación de las organizaciones sociales y no gubernamentales (ONGs).

Esto implica la crítica de la ciudadanía limitada y restrictiva.

Como saben, en muchos países que no han alcanzado la plenitud democrática es el compromiso internacional con los derechos humanos que proporcionan una mejora democrática de las costumbres y prácticas políticas.

 

Es la democracia lo que vale

 

El compromiso con los derechos humanos es ante todo una realidad social histórica que penetra en las sociedades nacionales y compromete su aparato estatal hacia la democracia. Eso acontece desde mediados de 1940, cuando, especialmente afectados por el Holocausto, la conciencia de la libertad resultó en el imperativo de promover, garantizar, recuperar e indemnizar a los derechos humanos – seguros en la Universal Declaration of Human Rights – UDHR  (Declaración universal de los Derechos humanos), adoptada por las Naciones Unidas desde 1948 y reforzada por las convenciones de 1966.

A la vista de ese acontecimiento singular, la tesis ingenua, pero muy propalada en los ambientes subdesarrollados, de que las clases bajas constituyen la población que más necesita la intervención del Estado resulta ser una falaz proyección ideológica, y acoge la idea errónea, históricamente refutada con la caída del Muro de Berlín (1961-1989), de que el dominio del aparato del Estado prevalece sobre los derechos humanos, cuando en realidad es la democracia lo que cuenta.

 

La dimensión transversal

 

Aliás, en realidad, los segmentos menos dotados de bienes y recursos en la población mundial necesitan, sí, de los derechos humanos, esto es, del cumplimiento de sus preceptos y normas internacionales, en lugar de un Estado populista que ni siempre es comprometido con el ben estar social.

Para verlo esto, basta el artículo 25 de la Declaración Universal, con su afirmación de que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar de sí mismo y de su familia, incluso alimentación, vestido, vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios, y el derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad [xi].

En su realidad social histórica, los Estados nacionales aceptan el compromiso internacional con los derechos humanos. Sin embargo, eses últimos pueden llegar a las clases más bajas por los caminos de la sociedad civil, sin depender exclusivamente de los aparatos de Estado cuya acción pública es sin embargo necesaria y requerida.

A su vez, los miembros de los órganos del Estado, ellos propios, se encuentran solicitados al compromiso con su educación y formación en materia de derechos humanos (de la misma manera que, en el sector privado, los profesionales de negocios se les solicita a tener este tipo de formación [[xii]]).

 Tal es la dimensión transversal de los derechos humanos, la cual debe ser acentuada, a fin de que las acciones públicas sean debidamente respaldadas por los esfuerzos educativos, sobre todo porque se trata de superar los obstáculos a la universalización de los derechos humanos.  

 

 

 

Notas

 

[i] Dado que la globalización se aceleró en la década de 1990, representando una amenaza para las poblaciones, la mayoría de los estados han incorporado en sus constituciones disposiciones de los derechos humanos. Saben que de las 165 constituciones, 122 incluyen disposiciones sobre derechos socioeconómicos (tales como el derecho a un trabajo digno, derecho a la vivienda y la seguridad alimentaria), 134 han adoptado disposiciones para los derechos de las mujeres, 89 han adoptado disposiciones de los derechos de salud, y 105 tienen disposiciones para los derechos de las minorías (Moncada and Blau, 2006).

[ii] La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 (DDHC) es un documento fundamental de la Revolución Francesa, que formula un conjunto de derechos naturales individuales y las condiciones para su aplicación. Sus últimos artículos han sido adoptadas el 26 de agosto 1789. La Declaración es uno de los tres textos mencionados en el preámbulo de la Constitución francesa de 4 de octubre de 1958. Su valor es reconocido por el Consejo Constitucional desde 1971. Sus disposiciones toman parte del derecho positivo francés y se encuentran en el nivel más alto de la jerarquía de las normas.

[iii] Frente a la "lectura" que equivocadamente relaciona como "participación política “los derechos protegidos en la ICCPR, cabe señalar que la International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966, (el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos - PIDCP) habla de la libertad política y de la sociedad democrática, por lo que se debe entender que los derechos ahí incluidos están especialmente relacionados con la participación en la democracia y en el perfeccionamiento de la sociedad democrática. La participación política es defender el Estado de Derecho y no alguno proyecto de poder o hegemonía. Por esa razón, hablar de participación en la sociedad democrática es preferible al termo ambiguo de “participación política”.

[iv] Article 25 UDHR : 1 Everyone has the right to a standard of living adequate for the health and well-being of himself and of his family, including food, clothing, housing and medical care and necessary social services, and the right to security in the event of unemployment, sickness, disability, widowhood, old age or other lack of livelihood in circumstances beyond his control.

2 Motherhood and childhood are entitled to special care and assistance. All children, whether born in or out of wedlock, shall enjoy the same social protection. http://www.ohchr.org/EN/UDHR/Pages/Language.aspx?LangID=eng 

Artículo 25 UDHR versión: 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social http://www.ohchr.org/EN/UDHR/Pages/Language.aspx?LangID=spn

[v] Article 11 ICESCR

1. The States Parties to the present Covenant recognize the right of everyone to an adequate standard of living for himself and his family, including adequate food, clothing and housing, and to the continuous improvement of living conditions. The States Parties will take appropriate steps to ensure the realization of this right, recognizing to this effect the essential importance of international co-operation based on free consent.

2. The States Parties to the present Covenant, recognizing the fundamental right of everyone to be free from hunger, shall take, individually and through international co-operation, the measures, including specific programmes, which are needed: (a) To improve methods of production, conservation and distribution of food by making full use of technical and scientific knowledge, by disseminating knowledge of the principles of nutrition and by developing or reforming agrarian systems in such a way as to achieve the most efficient development and utilization of natural resources; (b) Taking into account the problems of both food-importing and food-exporting countries, to ensure an equitable distribution of world food supplies in relation to need.

http://www.ohchr.org/EN/ProfessionalInterest/Pages/CESCR.aspx

Artículo 11 ICESCR versión

1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia. Los Estados Partes tomarán medidas apropiadas para asegurar la efectividad de este derecho, reconociendo a este efecto la importancia esencial de la cooperación internacional fundada en el libre consentimiento.

2. Los Estados Partes en el presente Pacto, reconociendo el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, adoptarán, individualmente y mediante la cooperación internacional, las medidas, incluidos los programas concretos, que se necesitan para: a) Mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la reforma de los regímenes agrarios de modo que se logren la explotación y la utilización más eficaces de las riquezas naturales; b) Asegurar una distribución equitativa de los alimentos mundiales en relación con las necesidades, teniendo en cuenta los problemas que se plantean tanto a los países que importan productos alimenticios como a los que los exportan.

 http://www2.ohchr.org/spanish/law/cescr.htm 

[vi] Ibid, ibidem

[vii] Frezzo, Mark: "Sociology and Human Rights Education: Beyond the Three Generations?", Societies Without Borders 6:2 (2011) 3-22

[viii] Ibid, ibídem, pág. 15

[ix] Cf. Lumier, Jacob (J) [1948]:"Sociología y Derechos Humanos: Introducción", Bubok Publishing S.L., Madrid, Julio 2014, Versión E-book free. link:

[x] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/WPHRE/ThirdPhase/Pages/ThirdPhaseIndex.aspx

[xi] Artículo 25 de la Declaración Universal: “Everyone has the right to a standard of living adequate for the health and well-being of himself and of his family, including food, clothing, housing and medical care and necessary social services, and the right to security in the event of unemployment, sickness, disability, widowhood, old age or other lack of livelihood in circumstances beyond his control”.

[xii] International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights  - link: http://www.ohchr.org/Documents/ProfessionalInterest/cescr.pdf ; United Nations Declaration on Human Rights Education and Training (Art.5, 1; Art.7, 2, 4; Art.8, 2; Art.9; Art.10, 1, 2;). http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/Pages/UNDHREducationTraining.aspx

 

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

      

    

    


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Versión apostilla

 

 

 

Autor: Jacob J. Lumier

Editor: Bubok Publishing S.L.

- Madrid, España

Depósito Legal:

ISBN papel:

ISBN ebook:   

 

 

Creative Commons

 


Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos: Una mirada para sustituir los temas ideológicos by Jacob (J.) Lumier is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.bubok.es/libros/235391/La-Sociologia-los-Derechos-Humanos-y-la-Deconstruccion-de-las-Desigualdades.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://www.bubok.es/autores/carlusmagn

 

 

 

 

Versión apostilla

Agosto 2016, 42 págs.

 

1. Sociología - 2. Derechos Humanos

I. Título.

 

©2015 / 2016 by Jacob (J.) Lumier

Algunos Derechos Reservados

 

 

Primera edición 2015, Bubok Publishing S.L., Madrid, 64 págs

ISBN papel:

ISBN e-book:

Notas, referencias bibliográficas e Índice analítico (sumario)

Producción de e-book: Websitio Leituras do Século XX – PLSV: Literatura Digital

http://www.leiturasjlumierautor.pro.br

Revisora de lengua española:

Roser Ribas Cisteró

 

 

http://www.leiturasjlumierautor.pro.br

 

 

Río de Janeiro / RJ, Brasil, Agosto 2016.

 

 

Sumario

 

 

Presentación. 9

Abstract. 11

Parte 1. 12

Aspecto histórico del interés sociológico por los derechos humanos. 12

El punto de vista evolutivo. 12

La solidaridad internacional 13

El desmembramiento de la soberanía. 15

El pluralismo social efectivo. 17

Parte 2. 21

Una visión sociológica. 21

Tópico 01: el psiquismo colectivo. 21

Tópico 02: El nivel económico y el plano del psiquismo. 24

El análisis del psiquismo de la estructura de clases. 25

Las Tres Dimensiones del Psiquismo. 26

La función de Representación y el deseo de Pose. 27

La acumulación en la austeridad y el desperdicio. 28

El efecto de la unilateralización e el Yo genérico. 29

La intensificación del pluralismo social 30

Conclusión: la sociología y el enseño de los derechos humanos. 33

Referencias. 35

Perfil del autor. 37

Notas.. 38

 

 

 

Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos.

Jacob (J.) Lumier

 

Presentación

El presente trabajo ha sido concebido en el marco de una actividad autónoma de cooperación junto a la sesión “Civil Society” de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, especialmente la promoción del “World Program for Human Rights Education – WPHRE”, en su tercera fase, de que el primer fruto ha sido publicado en mi libro bajo el título "Sociología y Derechos Humanos: Introducción", concluido en julio de 2014 [1].

Ese nuevo escrito es el fruto de una tentativa de relacionar el enseño de los derechos humanos con los estudios en sociología internacional. Su orientación tiene por resultado que abandonar el “estado-nación” como unidad de análisis sociológico, y evitar el “nacionalismo metodológico”, no es una consigna artificial sino una exigencia de la realidad social e histórica.

El problema sociológico investigado en convergencia con los derechos humanos pone en relieve el pluralismo social efectivo y la variabilidad, como características favorables a la internacionalización de la sociología, y hace el teste de una conjetura explicativa sobre el desmembramiento de la soberanía del Estado Nacional en entornos capitalistas, ya señalada por Durkheim.

Además, en el objeto mismo de ese trabajo, se lleva en cuenta que el legado de la época burguesa reenvía a un espacio público unilateralizado, correlato de la generalización de las necesidades.  En consecuencia, una unidad de análisis como el Estado nacional se muestra muy figurativa y demasiado estricta, especialmente en una situación de globalización y de tecnologías de información y comunicación.  

Finalmente, el contenido aquí ofrecido ha sido desarrollado a partir de una comunicación al Congreso de la International Sociological Association –ISA en 2014 [2].  En su versión original, por su vez, el presente trabajo se encuentra presentado para publicación como artículo junto al periódico “International Sociology”.

Jacob (J.) Lumier

SSF-RIO Fórum de Sociologia < http://ssfrjbrforum.wordpress.com/  

j.lumier@gmail.com

 

 

 

Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos.

Jacob (J.) Lumier

 

Abstract

 

 

Este artículo trata del enseño de los derechos humanos y de la construcción de una visión sociológica para sustituir los temas ideológicos. Presupone el recurrente debate público en la imprenta latinoamericana en esa materia. Desarrolla un abordaje sociológico diferencial desde el punto de vista del pluralismo social efectivo sobre los cuatro planos de análisis e interpretación siguientes: (1) los aspectos sociológicos que implican la positivación de los derechos humanos; (2) la percepción de las dinámicas de frenos y contrapesos; (3) la experiencia pluralista del desmembramiento de la soberanía del Estado Nacional en entornos capitalistas, a partir del tipo de sociedad democrática liberal; (4) en ese cuadro, examina la aplicación del modelo lefebvriano de espacio público unilateralizado, como característica de la época burguesa (siglos XVI al XIX).

Palabras llave: deseo de pose, estructura de clases, función de representación, psiquismo colectivo, fetichización de la mercadería.

 

 

 

 

Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos.

Jacob (J.) Lumier

Parte 1

 

Aspecto histórico del interés sociológico por los derechos humanos

 

El punto de vista evolutivo

 

La reflexión de los sociólogos sobre los derechos humanos ha sido posta en relieve, hacía los años noventa, cuando el carácter histórico, en esa materia, vino a ser defendido.  Emergió el aspecto crítico de que existe una grande distancia, una paradoja entre el que está escrito en las Declaraciones y el que hay de concreto.  Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente estar inserido en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado [Bobbio, 1992].

En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún ocurre. Admite, por ejemplo, que la Declaración Americana (1776), la Declaración Francesa (1789) y la Declaración de la ONU [United Nations, 1948] al influenciaren el surgimiento de las protecciones jurídicas de los derechos fundamentales en diversos países, despuntaran como alternativas para garantizar la estabilidad en la tutela de los derechos tenidos como esenciales a la condición humana [Oliveira, 2007].

Sin embargo, como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

  La conocida propagación de reformas constitucionales en una larga centena de países, en los años noventa, con incorporaciones de los derechos humanos [[i]], es un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo innegable tendencia para la universalización de eses derechos. Se trata de una expansión crítica que había creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente. Ciertamente aquella propagación de reformas constitucionales significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces. 

Por su vez, la aplicación del punto de vista evolutivo cautivó los sociólogos, que investigan las tres o cuatro generaciones de derechos y los respectivos ambientes históricos estructurales [Frezzo, 2011]. Entretanto, cuando uno contempla el debate público en la imprenta latinoamericana en esa materia, puede observar una supervaloración de los temas ideológicos del Estado Nacional, incluso, sobre las llamadas transformaciones del mismo en la segunda mitad del siglo XX, con reflejo en el enseño, y, además, con exagerado destaque para el histórico del cruzamiento de las ideologías políticas, que, de alguna manera supuesta, hubieran favorecido el fomento de los derechos humanos [[ii]].

 La solidaridad internacional

 

Sucede que la acción protectora estatal es inserida en cuadros sociales y ambientes culturales determinados, de tal suerte que el problema de los obstáculos a la universalización de los derechos tiene primacía en sociología.

De esa forma, hay varios aspectos sociológicos que preceden e implican la positivación de los derechos humanos, cuyo enseño no debe ser limitado a una lectura por el enfoque del Estado Nacional y sus transformaciones.

Uno de esos aspectos, que tiene la democratización y el pluralismo social por base, sobresale cuando se retiene la presencia del sociólogo en el fomento de los derechos humanos, la cual es muy avanzada, y, bajo la intervención de Georges Gurvitch, remete a los años cuarenta, en los antecedentes de la Declaración de la ONU [United Nations,1948].

Con efecto, durante su estadía en Estados Unidos, Gurvitch publica, en 1942, Sociology of Law.  Poco después, en 1944, motivado por el prestigio que le asistía en los asuntos sobre las relaciones entre los Estados Unidos y la URSS [Moreau de Bellaing, 2005], gracias a su amistad con Eleonor Roosevelt y bajo la inspiración de la perspectiva de solidaridad internacional del Discurso de las Cuatro Libertades de F.D. Roosevelt [[iii]], él se atreve a publicar una Declaración de los Derechos Sociales, en la cual trata de describir algunos modelos de democracia industrial, [Gurvitch, 1944].

Al poner en relieve que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad y de su característica fusión parcial entre las obligaciones de unos y las prerrogativas de otros, Gurvitch admitió el propósito de tornar operativa la perspectiva de solidaridad internacional, y afirmó la primacía de las sociedades globales.

Acrece que, por dislocar el foco para más allá del Estado,  esa orientación tiene reciprocidad con la constatación por Durkheim de la decadencia del Estado como unidad jurídica particular y del contracto, en el pasaje del siglo veinte, una situación de incertidumbres agravadas que delimitan el ambiente referencial del concepto sociológico de amorfismo social [ Durkheim, 1973, p. 421].

Por su vez, en perspectiva recíproca, Gurvitch observa el Estado Nacional desmembrado en el pasaje de la segunda mitad del siglo veinte, y pone en relieve la soberanía jurídica como social, la cual se ejerce en el espacio público que viene de las sociedades globales, con el reconocimiento colectivo de los procedimientos dialécticos de intermediación (Gurvitch, 1944, op. cit.].

De esa forma, fue confirmado el entendimiento consagrado después de la Declaración de los Derechos Sociales, cuando aconteció la adopción de la aludida Declaración de la ONU [United Nations, 1948, op. cit.], y se afirmó que la positivación de los derechos humanos, por la acción protectora estatal, no debe ser representada en favor de una quimérica restauración de la catastrófica soberanía nacional exclusiva, la cual llevó a las deflagraciones del neo imperialismo, en el obscurecer del siglo XIX.

Aunque no excluya la soberanía como rebajada, la primacía de los derechos humanos es afirmada en apoyo de la realización de un compromiso internacional asumido por los Estados como miembros de las Naciones Unidas, por conciencia de libertad y por fuerza del auto preservación colectiva, cuyo cuadro de referencia es puesto con la democracia. Tal compromiso internacional recurrente tiene su momento en 24 de octubre de 1945, cuando China, los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, la Unión Soviética y la mayoría de los demás países signatarios ratificaron la Carta de las Naciones Unidas.

El desmembramiento de la soberanía

 

Hubo y aparentemente hay aún, cierta reluctancia por parte de autores nostálgicos de la representación de fronteras nacionales petrificadas. Incluso algunos adeptos de la judicialización de las acciones humanitarias procedentes de los pactos internacionales, contrarios en admitir que la obligación asumida en los propios pactos (treaties), y en los demás instrumentos internacionales autónomos de los derechos humanos, releva de un compromiso que, por su vez, sólo tuvo lugar en virtud de la solidaridad internacional, con la profusión de reformas constitucionales de los años noventa poniendo en perspectiva la accesibilidad de las cuatro libertades fundamentales, para todas las personas en cualquier lugar del mundo.

Los formalistas, hasta el final del siglo veinte, hubieran sugerido que la capacidad del Estado nacional en imponer su control jurisdiccional exclusivo tendría consistencia en virtud de su correspondencia al llamado problema hobbesiano del orden, la imposición legitima de la ley por el más fuerte.

Pueden comprobar eso en los llamados posicionamientos pluralistas como técnicas políticas, en los cuales hay un distanciamiento del anti-dogmatismo propio de la sociología diferencial [[iv]].

Entre los suportes de esas extemporáneas teorías de coacción noten, por ejemplo, el procedimiento dogmático que, mediante la equivocada separación del análisis histórico y del análisis estructural [[v]], inscribe el pluralismo de los contra poderes en una metodología axiomática, de tal manera que, el espacio público viene a ser rebajado a una discursiva dialéctica del poder y de la resistencia (Dahrendorf, 1974).

En esa concepción formalista, por la cual, todavía, soberanía y jurisdicción aparecen debidamente combinadas, las posiciones jerárquicas permiten a sus ocupantes ejercer el poder, puesto que dotadas de soberanía: los hombres que las ocupan establecen la ley para sus súbditos, con el aspecto más importante de esa posición siendo el control de sanciones, la capacidad de garantir la conformidad a la ley. 

De esa noción esquemática, debe uno concluir que: (1) - siempre hay resistencia al ejercicio del poder (cuya eficiencia y legitimidad serian precarias); (2) - el grupo de los que ocupan las más altas posiciones es el grupo más fuerte; y (3) - la sociedad se mantiene unida en virtud del ejercicio de su fuerza, esto es, por la coacción. Tal seria la supuesta solución hobbesiana para el supuesto problema hobbesiano del orden. 

Por el contrario, los hechos de la segunda mitad del siglo veinte muestran que la soberanía estatal exclusiva y su tendencia a imponer con legitimidad la coacción por el más fuerte, se ha tornado irreversiblemente repugnante por efecto del Holocausto, que hubiera suscitado la solidaridad internacional (incluso la cooperación para el desarrollo) a partir de la segunda mitad de los años cuarenta, cuando las Naciones Unidas tomaran la iniciativa.

En esa línea, es ampliamente conocido el desmembramiento de la soberanía como hecho irreversible, pero positivo. Toman como marcador, entre otros, el advenimiento del Tratado de Paris, de 18 de abril de 1951 (la institución de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero - CECA), que llevó la Europa Occidental a conducir un proceso de integración económica complejo, rompiendo el paradigma de la soberanía jurídica exclusiva del Estado nacional y haciendo prevalecer la construcción del Derecho Comunitario en el ámbito de las relaciones internacionales.

El pluralismo social efectivo

 

En consecuencia, ocurre que los elementos de la democracia deban ser buscados en la realidad social, para que, juntamente con los obstáculos que esta suscita, la positivación y más ampliamente la universalización de los derechos humanos tuviera lugar, y, en primer, la descripción del pluralismo social efectivo, sin el cual la democracia no se diferencia como foco del compromiso internacional asumido por los Estados en las Naciones Unidas.

De hecho, el pluralismo como técnica constitucional, del cual Montesquieu enseñó, es como sabe el primer paso para describir la democracia, ya que pone en relieve el sistema de frenos y contrapesos, característico de todo el pluralismo.

Sin embargo, la percepción de la dinámica de los contrapesos no es limitada a la técnica constitucional. Una mirada en profundidad puede descubrir que, bajo grados diferenciados de complejidad, como señaló Gurvitch, la realidad social comporta niveles múltiples [[vi]], incluso el psiquismo colectivo, que, descritos como camadas (paliers) subyacentes, revelan en eficacia la pluridimensionalidad de la realidad social [[vii]].

De esa manera, el carácter incierto de las relaciones fluctuantes con los otros grupos sobresale en el espacio público en un pluralismo social efectivo [[viii]].   

   La comprensión ampliada de esa situación comporta cinco procedimientos dialécticos de intermediación [[ix]]: complementariedad, implicación mutua, ambigüedad dialéctica, polarización dialéctica, reciprocidad de perspectiva (Gurvitch, 1962).

De ese punto de vista, puede comprender que el desmembramiento del Estado como bloco de localidades y unidad jurídica, que llevó a un fin el siglo XIX, tenga revertido en factor de incremento de la estructura de clases. Esa realidad tornó evidente la existencia real y multiforme de varios sistemas de frenos y contrapesos.

Al hablar del desmembramiento del Estado debe tener en cuenta el contexto privilegiado en el curso de la Segunda Revolución Industrial iniciada en la segunda mitad del siglo XIX, descripto en los desarrollos dentro de la industria química, eléctrica, del petróleo y del acero. Hay que destacar, igualmente, los sucesos subsecuentes del período 1885 a 1914 (la “Paz Armada”), cuando tendrán lugar las deflagraciones del neo imperialismo.

Es decir, Durkheim tenía bajo sus ojos el crepúsculo de la sociedad democrático-liberal, que corresponde al capitalismo concurrencial desarrollado predominante en el siglo XIX y en el inicio del siglo XX, una consecuencia de la revolución francesa y de la evolución de los órganos y costumbres parlamentares, particularmente en Inglaterra.

Todavía, como bien señaló Gurvitch, la significativa tendencia para el desmembramiento de la soberanía del Estado sobresale en las siguientes características: (a) - el desarrollo de la clase burguesa industrial, financiera, comerciante – solitaria o asociada con las clases medias y el campesinado enriquecido – que torna el Estado a ella sometido; (b) - la acción del poder reglamentar y disciplinar privado, limitando la autoridad del Estado en relación a los capitanes de industria, a las fábricas y a millones de obreros; (c) – el desarrollo de trusts y carteles, por un lado, y, por otro lado, la acción tanto del sindicalismo obrero cuanto del patronal, llevando al surgimiento de las reglamentaciones jurídicas autónomas (convenciones colectivas, etc.); (d) – en fin, la actividad intensa de los partidos políticos, que se tornan, cada vez más, representaciones de las clases sociales en presencia, lo que termina por fragilizar de fato el Estado, su predominancia y su autoridad. De esta suerte, la jerarquía de los agrupamientos funcionales es debilitada, tendiendo a ser sustituida por la jerarquía de las clases sociales, lo que acentúa la instabilidad del Estado, el cual se apoya en su máquina burocrático-militar y no sobre su ascendente moral, jurídico y económico (Gurvitch, 1968, op. cit.]. 

 Sin embargo, resta que, del punto de vista de una sociología internacional, hace falta poner en relieve una comprensión sociológica de conjuntos para tal situación de desmembramiento del Estado, la cual no es un hecho aislado, sino que hace parte de la época burguesa. La conjetura capaz de tener en cuenta el carácter incierto de las relaciones fluctuantes con los otros grupos y la clarificación por los procedimientos dialécticos de intermediación es la aplicación del concepto de espacio público unilateralizado [[x]] que, conforme el modelo lefebvriano, ya descripto en el análisis sociológica del psiquismo colectivo de la estructura de clases, es una consecuencia de la fetichización de la mercadería [Lefebvre, 1968].

***

 

 

 

 

 

 

 

Las bases sociológicas de la positivación de los derechos humanos.

Jacob (J.) Lumier

 

 

Parte 2

 

Una visión sociológica

Para la situación de desmembramiento del Estado o el Estado Unilateralizado

 

 

Tópico 01: el psiquismo colectivo

 

La sociología trae consigo para dentro del campo sociológico la pesquisa en psicología colectiva. De la misma forma que la introducción del problema de la conciencia colectiva por Emile Durkheim acentuó esa ligación, la descubierta por Karl Marx de la realidad social por atrás del fetichismo de la mercadería trajo a la luz el problema de la dialéctica de las alienaciones [[xi]] y con esto consolidó la investigación en psicología colectiva como adquisición sociológica.

Según el enseñamiento de Durkheim, somos, por un lado, arrastrados con intensidad desigual por corrientes del psiquismo colectivo que se desencadenan en nosotros para, por ejemplo, el matrimonio, la natalidad, el suicidio; por otro lado, participamos en nuestra plena voluntad de alegrías y tristezas o de efervescencias colectivas del grupo en el cual vivimos, y, a pesar de nuestra participación voluntaria, la conciencia colectiva no nos libera de la presión (Durkheim, 1973, op. cit.).

Siguiendo ese camino, al estudiar la estratificación y las clases sociales, sociólogos notables consideraran los elementos de psicología colectiva como indispensables a la investigación sociológica, en especial las nociones negativas características de la individualidad humana. Entre ellos, Henri Lefebvre subrayó que las conciencias de clase así como las ideologías hacen parte de la producción de imágenes y símbolos sociales, incluso las ideas y las obras culturales en que las clases se reconocen y se diferencian unas en relación a las otras (Lefebvre, 1968, op. cit).

Por esa vía, el análisis del psiquismo de la estructura de clases como problema de sociología [[xii]], al poner en relieve los niveles de la acumulación primitiva, revela notada aplicación de las descubiertas sociológicas de Marx sobre el impacto del modo de producción capitalista en la subjetividad colectiva [[xiii]], con la fetichización de la mercadería alterando no solamente la reciprocidad en el espacio público, sino que, por esa vía,  hace prolongar el deseo de pose en la caracterización del tipo humano social de la clase y de la época burguesa.

Por su vez, la proposición hecha por Henri Lefebvre del Estado unilateralizado, como un modelo diferencial del espacio público en una sociedad que se reproduce con base en las desigualdades, en la cual los grupos intermediarios pueden conquistar y guardar sus privilegios (Lefebvre, 1968, op. cit.), es una descubierta que tiene provecho para situar el desmembramiento de la soberanía estatal, no como un evento particular, sino como tendencia recurrente en la reproducción de un régimen capitalista, es decir, implicada en el prolongamiento de la fetichización de la mercadería, la cual, en ese caso, es operativa en la generalización de las necesidades.  

De esa forma, el análisis del psiquismo de la estructura de clases pone en relieve el concepto dialéctico de estructura social señalado por Gurvitch: el hecho de el conjunto social dinámico, por más complexo que sea, preceder, virtualmente o actualmente, todos los equilibrios, jerarquías, escalas (Gurvitch, 1968, op. cit.). Revelase así una orientación renovadora en teoría sociológica por sobreponerse a los cuadros limitados del conocido debate recurrente en relación al concepto de estructura [[xiv]].

Ciertos métodos usuales, preservan el concepto de institución como praxis y cosa, pero desconsideran que los actos colectivos no se dejan reducir a su objetivación en las obras de civilización, comprendidas en su eficacia sociológica como reglamentaciones sociales. La consecuencia operativa de ese desvío es, según Gurvitch (1968), la dificultad para entrever los conflictos reales entre los aparatos organizados, las estructuras propiamente dichas y, en fin, la vida espontánea de los grupos. Por ese mismo atajo, los llamados estructuralismos de inspiración lingüística proyectan la falsa suposición de una estructura lógica en la base de las sociedades y solo reconocen los cambios de posiciones jerárquicas relativas.

Al situar el objeto de análisis como conjunto social dinámico, el psiquismo debidamente analizado, junto con el texto de Henri Lefebvre (1968, op. cit.), es inserido en los conflictos reales entre los aparatos organizados, las estructuras sociales propiamente dichas y, en fin, la vida espontánea de los grupos [[xv]].  De esa forma, aunque las conciencias de clase, así como las ideologías, hagan parte de la producción de imágenes, hay ocurrencia de conflictos en ámbito de las coyunturas: la conciencia de clase es una determinación psíquica incluida en la realidad de las clases, que engloba los trazos generales de la clase considerada, en cuanto el psiquismo de clase comprende las particularidades momentáneas locales, como, especialmente, según Lefebvre, las maneras de ejercer la función de representación y observarla.

Así que la clase burguesa tiene su manera reificada de ejercer la función de representación. Sin embargo, independiente de eso o en contradicción con eso, reveló una conciencia de clase con perfil optimista, observada en períodos anteriores a su retroceso en el capitalismo con dirigismo de la primera parte del siglo XX. Tal conciencia de clase era caracterizada por la confianza (a) en un progreso técnico y económico ilimitado; (b) en la harmonía de los intereses de todos, (c) en la universalidad de los beneficios del capitalismo y de la civilización urbana.

Puede notar que la función de representación nada tiene a ver, tampoco, con alguna proyección de una conciencia de clase tenida como estructuralmente determinada. La coincidencia entre el psiquismo de clase y esa última sólo tendrá sentido en una teoría extraordinaria, que proporcione a la misma privilegio especial. Ese juicio es cuestionable por hacer el proletariado delegar su conciencia en ciertos representantes que, además del plano político, encarnarían su concepción del mundo. 

Por tanto, en acrecimos, tal teoría extraordinaria es repelida por dejar pasar que, de acuerdo con el modelo lefebvriano, es el Estado unilateralizado que garantiza la cobertura para que la función de representación acontezca, y que eso es un dato del psiquismo colectivo de la sociedad y de las clases en conjunto, un hecho coyuntural, y no una proyección de la conciencia de clase especial (Lefebvre, 1968, op. cit.).  En el Estado unilateralizado, no solamente es segregado el lugar en el que las clases se representan con su parcialidad, sino que él mismo funciona por la unilateralización. 

 

 

Tópico 02: El nivel económico y el plano del psiquismo

 

El punto de partida del análisis del psiquismo de la estructura de clases es el espacio público en el sentido dicho arriba, que, como conjunto social dinámico, es percibido en el carácter incierto de las relaciones fluctuantes con los otros grupos, cuya descripción exige los procedimientos dialécticos de intermediación, en especial la reciprocidad de perspectiva.

Situado en una sociedad que se reproduce con base en las desigualdades y los grupos intermediarios pueden conquistar y guardar sus privilegios, el espacio público es puesto delante de la reacción de la fetichización de la mercadería [[xvi]], que causa impacto sobre la mediación entre los intereses privados y el interés general.  

En consecuencia, se verifica la disgregación de la reciprocidad, con la diferenciación de dos sectores mutuamente implicados, a saber: (1) - fetichización de la mercadería, del dinero, al nivel económico, por un lado y, por otro lado, (2) - un proceso de unilateralización en el plano del psiquismo, que es percibido en la generalización de las necesidades.

 

El análisis del psiquismo de la estructura de clases

 

Por su vez, la precedencia del conjunto social dinámico induce a la percepción de la generalización de las necesidades, las cuales son observadas en la experiencia y en la práctica social - necesidades análogas o uniformizadas se manifiestan en escala mundial, no obstante las diferencias de país, de raza, de clase, de régimen político. 

Se suma que esas necesidades resultan efectivas, y, por concretas, implican no solamente vivencias colectivas de la escasez y géneros muy diferenciados de vida, pero también, en especial, las nociones negativas características de la individualidad humana, como la insatisfacción, carencia (besoin), privación, frustración, aspiración, más o menos desilusionada.

 

Las Tres Dimensiones del Psiquismo

 

Originariamente, la reciprocidad integraba el espacio público en una totalidad social y, correspondientemente, hubiera una individualidad humana no seccionada. De ese punto de vista, pudieran distinguir tres aspectos de la misma, en el seno de una totalidad social igualmente no seccionada ella propia por un pensamiento y una acción unilaterales, a saber: la necesidad, el trabajo, la pose.

De acuerdo con el modelo lefebvriano, el psiquismo en estado completo es tridimensional, posee aquellos tres aspectos descubiertos por Marx, cuyas realidades respectivas, no aisladas, surgen como mediaciones o niveles en el procesamiento de la totalidad social, siguiente: (a) la necesidad renvía al trabajo que creó y (b) permea la pose en el objeto producido y en la obra creada; (c) estimulado por la necesidad, el trabajo produce novas necesidades, confirmadas por la pose (Lefebvre, 1968, op. cit.).

La relación de ese estado psíquico completo con la realidad económica, con la historia y con la realidad social – sin reducirse a ellas – puede ser verificada. Para eso, y al frente del proceso de unilateralización llevando a la absorción en y por el Estado de los intereses privados y del interese general, con la disgregación de la reciprocidad que los ligaba, es preciso tener en cuenta que, (a) los tres aspectos del psiquismo se disocian parcialmente y, así separados, (b) corresponden a clases e individuos diferentes. De esta suerte, la necesidad, el trabajo, la pose (c) son representados como tales en el Estado, y (d) se representan así en la conciencia y en las ideas.  

En consecuencia de tal disociación, descubren el esquema unilateralizado del psiquismo de la estructura de clases, por el cual (1)- hay una clase del trabajo; (2)-incumbiendo todavía a otros la pose, (3)- con los más desfavorecidos representando la necesidad en estado puro.   

La función de Representación y el deseo de Pose

Puede notar que se llega a la compresión del psiquismo como fenómeno humano total en su relación con las realidades económica, histórica y social, observando en el punto de partida las maneras de pensar de la conciencia histórica, en especial la manera de análisis efectivo (teórica y práctica) operada por la época burguesa (siglos XVI al XIX) [[xvii]] sobre los elementos de la realidad humana.

Se trata del análisis por el cual la función de representación toma cuerpo y lleva a la separación y a la segregación, como reglas no solo del pensamiento, pero también de la sociedad y de la historia, las reglas apoyadas en la casuística de los “en tant que”, como manera de análisis espontánea y reflexionada que caracteriza la libertad en la clase burguesa, la opción para seguir al máximo el deseo de pose, una opción reificada: la busca por calidad y atributos, disociada de toda la integración en el conjunto de la reflexión.

La reificación es un impacto psicológico secularmente constatado en el ámbito de la producción para el mercado, en consecuencia del cual los elementos fundamentales de la vida psíquica en las formaciones sociales pre capitalistas, como la moral, la estética, la caridad, la fe religiosa pierden la estimación pública en el sector económico, para delegar sus funciones a la categoría del precio (Goldmann, 1959).  

En el análisis lefebvriano del psiquismo de la estructura de clases, la reificación es descubierta, todavía, como una suerte de fuerza material del análisis efectivo de la práctica social en las sociedades capitalistas. De esa manera, y cautivado en la función de representación, el tipo humano social característico de la clase burguesa vive y piensa en calidades y atributos, nunca en tant que burgués, pero en tant que hombre, en tant que patrón, en tant que padre, en tant que ciudadano, etc. – su ser es solamente un sumatorio, y él se reconoce únicamente como un ser en un Yo genérico, inaccesible, trascendente a sí mismo o a la suma de los en tant que (Lefebvre, 1968, op. cit.). 

Noten que no es solamente la ventaja competitiva, como categoría economicista derivada del precio y característica del control capitalista, que implica la calidad y la propiedad. Antes de esto, la busca por calidad y atributos, como disociada de toda la integración en el conjunto de la reflexión en tant que burgués, expresión del deseo de pose, está presente en la función de representación de toda la vida psíquica de la estructura de clases, la cual es penetrada exactamente por la reificación de las calidades y de las actividades. En este sentido la función de representación constituye el psiquismo de la clase burguesa.

La acumulación en la austeridad y el desperdicio

La disociación parcial de los tres aspectos o dimensiones del psiquismo en el esquema unilateralizado se liga (a) - a la reflexión de la división del trabajo social en el ámbito de la burguesía como reglas de análisis efectiva; (b) - al hecho de que la burguesía empieza por reducir a la necesidad las dimensiones del hombre en el período primitivo, donde dominaba el ascetismo, la abstinencia, la economía en sentido estricto, esto es, la acumulación; (c) – al hecho de que ella perquiría con ardor y recalcaba el deseo de pose.

Puesto eso, saltó para la pose pura, que no se puede alcanzar.

 Quiere decir: el análisis e interpretación del psiquismo de la estructura de clases, en su relación con la realidad económica, con la historia y con la realidad social, han sido desarrolladas en profundización del paso de una economía fundada sobre la acumulación en la austeridad y pela abstinencia hasta una economía del desperdicio y gastos ostensivos - sin que eso correspondiera a la satisfacción de ciertas necesidades esenciales.

El efecto de la unilateralización e el Yo genérico

 

La función de representación que se descubre en el espacio público – incluso las llamadas representaciones de intereses – tiene su foco en la disgregación de la reciprocidad, y la consecuente unilateralización, implicando la absorción de los intereses privados y del interese general en y por el Estado.

 Por vía de esa unilateralización, los tres aspectos del psiquismo – la necesidad, el trabajo, la pose –, por parcialmente disociados y así representados en el Estado, en la conciencia y en las ideas, proyectan el esquema por el cual: (1)- hay una clase del trabajo; (2)-incumbiendo todavía a otros la pose, (3)- con los más desfavorecidos representando la necesidad en estado puro.  

El efecto de la unilateralización puede ser resumido en el siguiente panorama: (a) la necesidad funciona como el deseo de pose sublimado, es decir, cohibido en el ascetismo, en la abstinencia, en la economía estricto sensu de la época de la acumulación primitiva (siglos XIV al XVI); (b) las dimensiones del hombre reducido a la necesidad hace surgir el lugar para la función de representación; (c) por su vez, esa función es observada en la separación y la segregación como reglas del pensamiento y (d) corresponde a los efectos del deseo de pose sublimado, que caracterizan el tipo humano social de la clase burguesa, (e) el cual asume la opción de seguir al máximo el deseo de pose.

Sin embargo, en el transcurso de esa introyección, el tipo humano social de la clase burguesa vive y piensa las dimensiones del hombre en calidades y atributos que lo protegen de tomar conciencia de sí como burgués, como sujeto del deseo de pose. En acrecimos, tal tipo segrega su ser en la mencionada casuística, la cual define las reglas del pensamiento de la época burguesa, en que el hombre es reducido a la necesidad, y su ser no pasa de un sumatorio de las diversas particularidades separadas, de las cuales se representan los intereses.

De esta forma, en el modelo lefebvriano, se comprende que la función de representación no es solamente el deseo de pose, sino que es, sí, el deseo de pose, pero objetivado en el Estado por efecto de la fetichización de la mercadería. Es una función que toma cuerpo únicamente en el plano del psiquismo, desde que esté el mismo penetrado por el proceso de unilateralización y su prolongamiento en la generalización de las necesidades.

En conclusión, y al favor de ese análisis, cuyo foco no es únicamente la fetichización económica, sino el Estado unilateralizado, cabe repetir la observación por Lefebvre (1968, op. cit.) de que será en la Crítica de la filosofía hegeliana del Estado [[xviii]] que Marx examinará, como mediaciones o niveles en el procesamiento de la totalidad social, los tres aspectos de la individualidad humana no seccionada, las tres dimensiones del psiquismo completo: la necesidad, el trabajo, la pose – estableciendo así el precedente legitimador para ese análisis.

La intensificación del pluralismo social

 

Conforme han podido verlo, la disociación de sus tres dimensiones no se agota en el impacto inicial que sufre el psiquismo. Ocurre en el prolongamiento de la función de representación que, como deseo de pose, deriva de la fetichización de la mercadería, y por ser así, hace activar la unilateralización y la consecuente disgregación de la reciprocidad, en suma: la disociación del psiquismo suscita el problema de la totalidad social seccionada.

Se fragmentan las mediaciones en la totalidad social que ya no es más capaz de procesarse en simetría con un psiquismo completo. Desde entonces, deja de valer la coherencia de su procesamiento ya señalado arriba, por el cual: (a) la necesidad renvía al trabajo que creó y (b) permea la pose en el objeto producido y en la obra creada; (c) estimulado por la necesidad, el trabajo produce nuevas necesidades, confirmadas por la pose.

Sin embargo, esto no significa que la totalidad social seccionada será reducida al mencionado esquema de la disociación del psiquismo, por lo cual (1)- hay una clase del trabajo; (2)-incumbiendo todavía a otros la pose, (3)- con los más desfavorecidos representando la necesidad en estado puro.

De hecho, en el sistema de las desigualdades prevalece la experiencia de la disgregación de la reciprocidad en el espacio público, de tal suerte que, en la totalidad social así tornada seccionada, el elemento contingente es introducido juntamente con la fragmentación de las mediaciones.

Consecuentemente, los procedimientos efectivos de intermediación actualizados en cuadros sociales (cadres sociales) tales como las clases y las sociedades globales, de los cuales dependen, en realidad social, los grados de coherencia relativa de las situaciones, se revelan, todavía, más inciertos en contraposición de aquella fragmentación de las mediaciones de la totalidad social correlacionada con el psiquismo.

Por su vez, los equilibrios se tornan discontinuos, multiformes, a oscilar desde la complementariedad dialéctica, la implicación mutua, la ambigüedad, la ambivalencia hasta la polarización.  De ese punto de vista, del hecho de la disgregación de la reciprocidad en el espacio público, seria equivocado concluir que la atomización social pasara a prevalecer.

Por el contrario. La realidad social no es un lugar en el sentido topográfico de ese término (la base morfológica es, entre otros, un escalón de la realidad), sino que, penetrada por la subjetividad colectiva, comprende, en la multiplicidad de sus tiempos sociales, un flujo de actos colectivos que no se dejan objetivar en las obras de civilización.

La disgregación de la reciprocidad no es su completa supresión, no reduce la realidad social a una colección de individuos sin ligación funcional en el conjunto, como se fuera una atomización.

De esta forma, en la variabilidad de los procedimientos dialécticos de intermediación, se verifica la mayor intensificación del pluralismo social efectivo en el flujo de la realidad social e histórica (Gurvitch, 1962, op. cit.).

***

 

Conclusión: la sociología y el enseño de los derechos humanos

 

La problematización de los temas ideológicos en el enseño de los derechos humanos proviene del confronto de la positivación de esos derechos, por un lado, y, por otro lado, el punto de vista del pluralismo social efectivo. En ese marco, releva la experiencia pluralista del desmembramiento de la soberanía del Estado Nacional en entornos capitalistas, ya señalada por Durkheim.  La constatación de eso, por su vez, suscita una visión sociológica con el examen de la aplicación del modelo lefebvriano del espacio público unilateralizado, como expresión de aquella experiencia. El resultado de eses procedimientos es la falta de objeto de los temas ideológicos del Estado nacional para el enseño de los derechos humanos.

Con efecto, para ser adecuado al Programa Mundial para la educación en derechos humanos (HRC, 2014), el enseño debe descartar los temas ideológicos del supuesto papel del Estado Nacional y sus imaginarias transformaciones en la segunda mitad del siglo XX. Envés de eso, puede enseñar el papel de los Estados como miembros de las Naciones Unidas. Es inadecuado insistir sobre el histórico del cruzamiento de las ideologías políticas. Para realizar los derechos humanos, es ciertamente exigida la acción protectora estatal, pero sí en su compromiso con los pactos internacionales y las constituciones.

La experiencia del desmembramiento de la soberanía estatal en los régimens capitalistas, en la medida que pasa en el modelo del espacio público unilateralizado, muestra la intensificación del pluralismo social efectivo. Ese modelo es crítico, especialmente por esclarecer que cosa es y cómo actúa la función de representación, por esa razón, es muy apto para valer en el esfuerzo de  internacionalizar la sociología y abandonar el nacionalismo metodológico [Oommen, 2014].

Por su vez, el enseño de los derechos humanos debe hacer por convergir el esfuerzo de fortalecer los corpus de tratados como un plano autónomo igualmente crítico alrededor de la globalización de la economía. La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció las facultades jurídicas distintas de los Estados con respecto a los organismos de tratados. Como saben, los órganos de tratados se han introducido en el mapa como un sistema, y el término sistema de cuerpo de tratados (treaty body system) se menciona 19 veces en la resolución sobre el fortalecimiento del organismo del tratado (resolución A/RES/68/268 de la Asamblea General) [Pillay, 2014].

En este punto, uno puede ver la convergencia del enseño renovado de los derechos humanos con el esfuerzo de internacionalizar la sociología, cuyo prerrequisito es justamente abandonar el término Estado-nación como concepto de análisis sociológica.

Una vez comprendida la positivación como aspecto de la universalización de los derechos humanos, la primacía cabe al estudio de las bases sociológicas. Esto significa que: (1) los analices de la realidad social pueden y deben ser aplicables al estudio de los obstáculos efectivos (tales como las propias jerarquías sociales múltiples, puestas como productos y no como productoras de los equilibrios sociales); (2) de esa aplicación depende, en gran medida, la eficacia y el alcance efectivo de los derechos humanos.

******

 

 

Referencias

 

Bobbio N (1992) A era dos direitos. Rio de Janeiro: Campus.
Dahrendorf R (1974) Ensaios de Teoria da Sociedade. Rio de Janeiro: Zahar.
Durkheim E (1973) Le Suicide: étude de sociologie. Paris: PUF.
Freire G (2005) Mon ami Gurvitch. Anamnèse revue scientifique de sciences humaines nº 1.
Frezzo M (2011) Sociology and Human Rights Education. Societies Without Borders 6 (2): 3-22.
Goldmann L (1959) Recherches dialectiques. Paris: Gallimard.
Gurvitch G (1986) A Vocação Actual da Sociologia – vol.II: antecedentes e perspectivas. Lisboa, Cosmos.
Gurvitch G (1979) A Vocação Actual da Sociologia – vol.I: na senda da sociologia diferencial. Lisboa, Cosmos.
Gurvitch G (1968) Determinismos Sociais e Liberdade Humana. Rio de Janeiro: Forense.
Gurvitch G (1962) Dialectique et Sociologie. Paris: Flammarion.
Gurvitch G (1944) La Déclaration des Droits Sociaux. New York: Maison Française.
Human Rights Council- HRC (2014) Plan of Action for the third phase (2015–2019) of the World
Programme for Human Rights Education. United Nations: A/HRC/27/28

Lefebvre H (1968) Psicologia das Classes Sociais. In Gurvitch (ed.) Tratado de Sociologia - Vol.2. Porto: Iniciativas Editoriais pp.505 a 538.
Moncada A and Blau J (2006) Human Rights and the Roles of Social Scientists. Societies Without Borders 1 (1): 113-122.
Moreau de Bellaing L (2005) L’ouvre de Georges Gurvitch entre 1932 et 1944. Anamnèse revue scientifique de sciences humaines nº 1.
Oliveira S A M (2007) Norberto Bobbio: teoria política e direitos humanos. Revista de Filosofia Aurora 19 (25): 361-372.
Oommen T K (2014) Prerrequisitos para internacionalizar la sociología. Global Dialogue 4 (4).
Pillay N (2014) Speach at 26th annual meeting of Chairpersons of human rights treaty bodies. United Nations.
United Nations (1948) Universal Declaration of Human Rights

***

 

Perfil del autor

 

 

Participó en la lucha social por la democracia en Brasil. Jacob (J.) Lumier es el autor de ensayos sociológicos publicados con Bubok Publishing. Ha divulgado trabajos de sociología (a) en la  Web de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura-OEI; (b) en la  Web del Ministerio de Educación de Brasil Mec.br (Dominio Público); (c) en el Grupo Eumed.net de Ciencias Sociales de la Universidad de Málaga (España). Ha enseñado sociología en la universidad particular y en la pública. Promovió, en junio de 2012, la proclamación de Sociólogos sem Fronteiras Rio de Janeiro – Sociologists without Borders - SSF/RIO, junto a la Cumbre de los Pueblos (Rio + 20). Divulga artículos en la web del proyecto periodístico “Observatório da Imprensa”.

 

***

 

Notas

 

[1] E-book free: http://www.bubok.es/libros/235144/Sociologia-y-Derechos-Humanos-Introduccion

[2] ISACONF Abstract #30864 - XVIII ISA World Congress of Sociology (July 13-19, 2014). Título: “La sociología en la universalización de los derechos humanos y sociales a través de la deconstrucción de las desigualdades”.

 

[i] Dado que la globalización se aceleró en la década de 1990, representando una amenaza para las poblaciones, la mayoría de los estados han incorporado en sus constituciones disposiciones de los derechos humanos. Saben que de las 165 constituciones, 122 incluyen disposiciones sobre derechos socioeconómicos (tales como el derecho a un trabajo digno, derecho a la vivienda y la seguridad alimentaria), 134 han adoptado disposiciones para los derechos de las mujeres, 89 han adoptado disposiciones de los derechos de salud, y 105 tienen disposiciones para los derechos de las minorías (Moncada and Blau, 2006).

[ii] Pueden ver la valoración de los temas ideológicos referidos al Estado Nacional en los argumentos circulantes en la imprenta cuando han publicado los planes nacionales de derechos humanos en Brasil.

[iii] Four Freedoms Speech, 1941: 1.- Freedom of speech and expression; 2.- Freedom of worship; 3.- Freedom from want; 4.- Freedom from fear. Ver el Preámbulo de la Universal Declaration of Human Rights (United Nations, 1948).

[iv] El método y los procedimientos de la sociología diferencial, incluso el abordaje por el pluralismo social efectivo, que este trabajo presupone y aplica, sacan provecho de la orientación gurvitchiana (Gurvitch, 1979, 1986) y de estudios anteriores del autor en esa materia ya publicados en Internet.

[v] Es improductivo proponer problemas de estructura social sin tener en atención la nítida conciencia colectiva de la jerarquía específica y referencial de una unidad colectiva real, como lo es la jerarquía de las relaciones con los otros grupos y con la sociedad global, o sea, la jerarquía específica de las formas de socialidad.

[vi] Es decir, entre eses niveles múltiples se tratan relaciones íntegramente variables, alternando y combinando, por un lado, grados de cristalización y, por otro lado, grados de espontaneidad, y así constituyen fuerzas dinámicas del cambio. En consecuencia, no existe tipo de sociedad que alcance una cohesión en definitivo, sino grados de cohesión y disparidad (Gurvitch, 1968, op. cit.).

[vii] La pluridimensionalidad de la realidad social comprende (a) las jerarquías específicas y múltiples, en las cuales la discontinuidad prevalece y el elemento jerárquico asienta en la distribución y no en la presión del conjunto; (b) las jerarquías en unificación con preeminencia del elemento de contención (ibid. ibidem).    

[viii] Del punto de vista de la sociología diferencial, el principal criterio de los materiales empíricos es la variabilidad: los agrupamientos particulares cambian de carácter y no apenas de posiciones; asumen identidades y diferencias no asumidas en tipos o subtipos de sociedades diferentes. En la medida en que participan del cambio en eficacia que se opera en el interior de las estructuras, los grupos, más do que se dislocaren conforme trayectorias apenas exteriores, se mueven en la multiplicidad de los tiempos sociales, ya descriptos por Gurvitch (Gurvitch, 1968, op. cit.).

[ix] Constatación sociológica que asimila el sistema de frenos y contrapesos, los procedimientos dialécticos de intermediación se diferencian en grados que envuelven las maneras de ser ligado en el todo por efecto del propio todo, como Gurvitch (1962) bien definió las formas de sociabilidad. Se revelan variaciones en la simetría mínima que tales maneras comportan para que sean los elementos originarios en el todo dinámico de una realidad social. En ese sentido, debe comprender que el procedimiento dialéctico privilegiado sea la reciprocidad de perspectiva, de la cual se diferencian los demás cuatro procedimientos referidos. 

[x] La constatación de un espacio unilateralizado no es insólita. Desde un punto de vista lógico relativista, lo que provee consistencia al espacio es la simultaneidad de dos observadores inerciales, alejados de cierto fenómeno, pero esa simultaneidad se rompe conforme uno de los dos observadores alcanza velocidad relativista, luego, en ese supuesto, el espacio que miden se torna diferente y por tanto pierde simetría. En ese sentido, la unilateralización sería una suerte de “asimetrización”, precipitada por la fetichización de la mercadería. 

[xi] Marx estudia la dialéctica de las alienaciones en su análisis del régimen capitalista, en que el trabajo es alienado en mercaderías; el individuo alienado a su clase; las relaciones sociales alienadas al dinero, etc. Según Gurvitch, es exactamente la aspiración a la liberación total de ciertos aspectos de la alienación que explica la amplísima extensión posterior del término ideología (Gurvitch, 1986: 290).

[xii] Cabe señalar, desde luego, que el psiquismo de que se habla en el presente artículo es un problema de sociología y no de psicología. Esa es una razón de la publicación por Henri Lefebvre de su dicho artigo en el Tratado de Sociología.  Además, cabe notar sus observaciones en favor del concepto pluralista de fenómenos sociales totales que, como enseña Gilberto Freire (2005), es una fórmula asimilada y desarrollada por Gurvitch. De esa suerte, se refuerza aquí la lectura por el prisma del pluralismo efectivo de la realidad social, adoptado en el presente artículo.

[xiii] La subjetividad colectiva es un concepto desarrollado por Gurvitch en su aplicación sociológica de las teorías de conciencia abierta de Bergson y de Bachelard (Gurvitch, 1986). 

[xiv] Efecto de la pluridimensionalidad de la realidad social, el hecho de el conjunto social preceder todas las jerarquías tiene expresión en el problema del paso del grupo hasta la historia, incluso la posibilidad de la estructura, que es real: hay ciertos grupos que restan casi estructurados, tales como los diferentes públicos, las minorías étnicas, los productores, los consumidores, las industrias, los grupos de generaciones (Gurvitch, 1979).

[xv] En un grupo no-estructurado, las relaciones con los otros grupos y con la sociedad global permanecen fluidas: es solamente cuando empieza la estructuración

que esas relaciones se tornan definidas, y se ubica toda una serie de cuestiones a propósito de cómo el grupo se integra en la sociedad global y de la medida de su tensión con los otros grupos, o sea su tomada de conciencia colectiva de la jerarquía específica y múltiple de las formas de sociabilidad (Gurvitch, 1979).

[xvi] Según las observaciones de Henri Lefebvre, la fetichización de la mercadoría reacciona sobre aquello del cual salió: o sea, reacciona sobre la mediación entre los intereses privados y el interese general, reacciona sobre el Estado (Lefebvre, 1968, op. cit.).

[xvii] Cabe notar que el análisis del psiquismo de la estructura de clase de que se trata aquí tiene base en una lectura del texto sociológico de Henri Lefebvre (Lefebvre, 1968, op. cit.), y contribuí para actualizar la visión de la época burguesa para más allá de la mirada documental historiográfica, aunque la tenga en cuenta.

[xviii] La obra que, para diferenciar de la “Introducción o Prólogo...” de la "Contribución a la crítica de la economía política”, algunos autores llaman “Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel" y otros “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” ha sido redactada en 1843 y contiene la discusión cerrada por Marx de los párrafos 261 a 313 de la Philosophie du Droit de Hegel (1821) que compone la sección "Estado".

 

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Julho 2017

 

Page 02 - Textos

Sociólogos sem Fronteiras Rio de Janeiro - SSF/RIO
Sociologia para a Mentalidade dos Direitos Humanos
Leiturasociologica's Weblog
Website de Sociólogos sem Fronteiras Rio de Janeiro - SSF/RIO
http://www.bubok.es/archivo/portadas/usuario/430cb637db72c44be6f4af64c6085008_portada_thumb
http://www.bubok.es/archivo/portadas/usuario/430cb637db72c44be6f4af64c6085008_portada_thumb
http://www.bubok.es/archivo/portadas/usuario/9c60732b31e70dbada93a04b0fee3c0d_portada_thumb
http://www.bubok.es/archivo/portadas/usuario/9c60732b31e70dbada93a04b0fee3c0d_portada_thumb
Creative Commons License
Entraves ideológicos para a aproximação de sociologia e direitos humanos

A influência do hegelianismo, como fonte da doutrina de soberania nacional exclusiva, ao passar uma verdade chamada a se afirmar fora de qualquer quadro de referência, é contrária aos direitos humanos e as convenções internacionais neste campo, e afasta as sociologias nacionais do esforço atual de internacionalização.

Name  
E-mail  
Message